MI PRIMERA SESIÓN DE TERAPIA
El otro día con mis compañeros de trabajo salió el tema de nuestro primer paciente y ha pasado ya un tiempo pero me acordaba de las sensaciones que tuve aquel día.
Me preparé la visita días antes, escribiéndome todas las preguntas que haría y casi estudiándomela para no tener ningún momento fuera de control. Me acuerdo de la sensación de cosquilleo en el estomago, de esos nervios que te entran cuando te enfrentas a un reto que son una mezcla de miedo y alegría. Agradezco el apoyo de mis compañeros que desde la experiencia de los años me tranquilizaban, ellos ya hacía tiempo que habían pasado por su primera visita y sabían lo que se sentía.
Antes de ver al paciente, pedía al destino que no fuera mucho más mayor que yo. En aquella época, yo tenía 24 años y hacia menos de un año que había acabado la carrera, la edad y la inexperiencia eran un cocktail de inseguridad. Muchas veces escuchas que la persona que pide hora quiere una persona que tenga experiencia y claro eso se consigue con el tiempo. Yo sólo había visto pacientes en las prácticas de la carrera pero algún día tiene que ser el primero.
Entre mis inquietudes estaban ¿ qué me explicará? ¿ qué le pasará? ¿no será nada grave? ¿ cómo le podré ayudar? ¿ se me notará que es mi primera visita? Y así entre a mi primera visita con mis 24 años y con todas estas preguntas en mi cabeza. En la carrera, te habían enseñado muchas cosas, algunas útiles y otras no, pero para nada sabes realmente lo que tienes que hacer, igual que con la mayoría de carreras.
Afortunadamente mi primer paciente tenía sólo un par de años más que yo, recuerdo más los nervios de antes y todo lo que me imaginaba (como suele pasar con todo lo que nos angustia ) que el global de la visita. Tengo la sensación de acabar la visita más tranquila de lo que yo pensaba y de que el guión que con tanto empeño había preparado sólo lo utilice a medias, pero la sensación fue positiva. Si que quería que se llevara algo de la sesión, nosotros no damos medicación con lo cual era como que se lleve algo para que pueda empezar a practicar alguna técnica que le sirva. En el fondo, era más mi percepción de darle algo para quedarme yo tranquila.
Además mi primer paciente vino a finales de Julio de ese año y no volvería hasta Septiembre. Le di hora y volvieron las dudas ¿volverá después del verano? ¿ le habrá ido bien la visita? ¿ se me habrá notado mi inexperiencia? … Pasaron las vacaciones y volvió a su cita y siguió el tratamiento. Mis nervios fueron disminuyendo, tuvimos muy buena conexión y fuimos superando obstáculos, ella en su vida y yo en mi práctica terapéutica ( y aún quedan muchos que superar …).
Fue un tratamiento bonito, le guardo un gran recuerdo. Ella no supo que fue mi primer paciente tampoco sé si se notaron todas estas sensaciones (supongo que sí). Ahora pasado el tiempo, recuerdo con mucho cariño esta vivencia y siento que con mi primer paciente aprendí muchas cosas y que cada terapia es un nuevo reto.
Esta reflexión se la dedico a ella por haber confiado en mí.
Gracias.



