¿ CON QUIÉN CONECTAS ?

Me encanta la sensación de conocer a alguién y sin saber cómo parece que le conozcas de toda la vida. Te ríes de las mismas cosas, te das abrazos de los de verdad y muchas veces no hace falta hablar las miradas ya te dicen muchas cosas…

Me parece increíble, y me pregunto ¿ qué ha pasado? Si hace poco tiempo que nos conocemos. En muchas cosas de la vida, el tiempo nos da la razón, el tiempo nos ayuda a curar heridas, el tiempo nos sosiega, pero aquí el tiempo no tiene nada que hacer. Creo que es más una conexión, un algo que se siente y a partir de ahí todo fluye. Es como si tuviéramos un radar interno que capta una serie de características que nos hacen sentir a gusto y sabemos que vamos a conectar con esa persona. Sabemos que hablamos el mismo lenguaje.

No importa el tiempo que haga que no te ves o que no te llamas , que siempre parece que fue ayer, sigues igual de unido que al principio.

Al igual que estas relaciones para mi tienen un encanto , también lo tienen aquellas que evolucionan y maduran. Las primeras fluyen solas es como mágico, en cambio, las segundas son como un encaje de bolillos. El principio es como desangelado, no estás mal pero ves que no puedes ser tú, y el otro tampoco acaba de ser él. Es como que cada uno ve al otro pero con resistencias y eso no ayuda a aproximarse. En éstas si que es necesario el tiempo, tiempo para observar al  otro y ver lo que te aporta, tiempo para intentar ser natural, ser espontaneo , atreverse a ser como somos en realidad. Si con el tiempo conectas es como que los hilos se van entrelazando y sorprendentemente sientes que teníais más en común de lo que pensabas al principio. CONECTAS con quién creías que no podrías hacerlo. Acabas riendo de las mismas cosas, dándote abrazos de los de verdad y muchas veces no hace falta hablar las miradas ya te dicen muchas cosas…

Yo cuento con amigos que al principio no teníamos “aparentemente nada en común” y ahora nos une un gran cariño fruto de esta conexión.

Es normal no conectar con todo el mundo y no es necesario, porque si fuera así ¿qué tendría de especial?

 

Dragones y Rosas

            23 de abril. Ramblas de Barcelona. No imagino mejor recorrido. Huele a papel impreso, tapas duras, libros que se acomodan a  manos deseosas de abrazarlos, de curiosear entre los pliegues ordenados de los editores. Tentaciones que llevan la vista al final del libro, como acabará. Censura, represión…paciencia, sugiere a la vida. Gente que baila alrededor de los puestos, donde dormitan los libros a la espera de unos ojos que los descubran, se crean espacios, se juntan cuerpos y desde la lejanía se podría intuir un abrazo colorista.

            Miles de propuestas, de sueños transcritos, de experiencias vividas, de autores por descubrir. Qué bonito saber escribir. Que afortunados los que les podemos leer.

            Mas arriba, al andar, el olor se torna más dulce, nuestra nariz se impregna del poder de la tierra, de la creación, del colorido, de la pasión, de la amistad, del compañerismo, de la fraternidad…cada rosa un color, cada apetencia de una forma, cientos de deseos puestos en una flor, expresiones teñidas, emociones con forma y olor.

            Todo ello es Sant Jordi.

            La leyenda del caballero que salvó a la princesa del terrible dragón que atemorizaba la comarca. Ella fue la elegida. Pero no mereció “la suerte” de las fauces del lagarto, la espada del caballero lo impidió.

 

            Hoy todo esto se une. Colorido, amor, amistad, lectura, valentía y sacrificio. La vida misma se ve en un paseo desde el mar hasta la montaña. Se siente y deberíamos disfrutarlo. Hoy es un buen día para dejarse llevar por la tradición, ya sé que muchas personas opináis que no hace falta la señalización en el calendario para expresar sentimientos ni para hacer regalos; pero yo pienso que porque resistirnos cuando todo lo favorece, vamos a ir contracorriente cuando lo fácil es fluir a favor, dejaros llevar por el olor del papel, por la forma de la rosa y por una tradición que lo único que nos pide es que seamos generosos con nuestros sentimientos.

 

            Desde Grup 7 os deseamos un feliz día de Sant Jordi, estés donde estés, en cualquier parte del mundo  el dragón puede ser vencido por la Rosa.

 

REFLEXIÓN SOBRE EL CUENTO DEL ELEFANTE ENCADENADO

 

La percepción que tenemos de las situaciones que vivimos influye directamente sobre nuestras emociones y nuestras conductas, de forma que no es una situación por sí misma la que determina lo que uno pueda sentir, sino la forma en la que interpretamos la situación o la realidad a la que nos enfrentamos. Como decía Epicteto (Hierápolis, 55-Nicópolis, 135), filósofo griego de la escuela estoica, nacido esclavo, Los hombres se ven perturbados no por las cosas, sino por las opiniones sobre las cosas. Como la muerte, que no es nada terrible —pues entonces también se lo habría parecido a Sócrates- sino que la opinión sobre la muerte, la de que es algo terrible, eso es lo terrible. Así que cuando suframos impedimentos o nos veamos perturbados o nos entristezcamos, nunca responsabilicemos a otros, sino a nosotros mismos, es decir, a nuestras opiniones (…)” (Manual, 5).

 

Nuestras opiniones o creencias sobre el mundo que nos rodea se forman a partir de nuestra experiencia biográfica, de lo que nos ha inculcado nuestro entorno más cercano (familia, escuela, grupo social, …), dependerá de la cultura a la que pertenezcamos y del contexto histórico-político-económico en el que nos desarrollemos como individuos. Estas creencias se interiorizan y, a menudo no son puestas en duda, sino que funcionan como automatismos. Como el elefante del cuento, atado a una estaca desde muy pequeño, y después de haber intentado liberarse en diversas ocasiones acaba creyendo que “no puede liberarse”. La percepción no es errada en ese momento, es un juicio basado en la evidencia, en la realidad, pero que no debería generalizar al resto de su vida. Esto es, la vida sufre cambios, como un río, que siendo siempre un río nunca lleva la misma agua… el elefante no aprecia su crecimiento y con él el incremento de su fuerza, más que suficiente para arrancar una pequeña estaca, sino que sigue creyendo que sigue siendo aquel pequeño sin fuerza, sin recursos … y ya no lo intenta más. Debemos esforzarnos en ser críticos con nuestras creencias más arraigadas, con nuestras representaciones de la realidad que pueden entorpecer nuestro crecimiento como personas y nuestro camino hacia una mayor felicidad o bienestar. Y sobre todo, no debemos amedrentarnos ante el mundo que se abre frente a nosotros cuando nos liberamos de nuestras estacas… de nuestras creencias irracionales…. El miedo a la libertad de la que habla Erich Fromm. Como apunta este autor “El hombre se ve obligado a elegir entre diversos cursos de acción (…). En lugar de una acción instintiva predeterminada, el hombre debe valorar mentalmente diversos tipos de conducta posibles; empieza a pensar” y es aquí cuando se manifiestan las influencias de nuestra cultura, de nuestro entorno. Y aparece el miedo, el miedo a la soledad, la angustia que provoca la incertidumbre… ¿Qué está bien y qué no lo está?, ¿Qué es lo correcto y qué no?, ¿Qué tiene valor y qué no?… . Debemos tener en cuenta que todos poseemos una capacidad de pensamiento crítico, el que hagamos uso de ella depende de nosotros. Es difícil, pero no imposible. Nos acomodamos a nuestra realidad como única posible, pero como dice el slogan “otro mundo es posible”, otras vidas son posibles… No existe un único guión vital al que nos encontremos definitivamente ligados, como apuntaba más arriba, la vida cambia, ningún día es exactamente igual al anterior, y en ocasiones, nuestra vida da un giro inesperado, y debemos readaptar nuestro guión de vida, nuestras creencias, nuestros esquemas cognitivos a esa nueva realidad, nunca al revés, sino lo que conseguiremos es frustración, angustia, tristeza y, parálisis, lo que condicionará no sólo nuestro presente sino también nuestro futuro … El elefante, una vez liberado de su estaca se verá obligado a olvidar muchos de los números acrobáticos (creencias irracionales) que le enseñaron porque ya no le serán de utilidad en su nueva vida y, deberá buscar dentro de sí los recursos de los que dispone y nunca supo de ellos; aprender nuevos y, muy probablemente, buscar la colaboración de otros iguales que le muestren la “otra” vida y, construir la suya propia, una vida íntimamente suya.

 

 

Bibliografía

 

Epícteto. Un Manual de vida. (Ed.) De Olañeta, J.J (1997), Palma de Mallorca.

Fromm, E (1947). El miedo a la libertad, Barcelona. Paidós.

Crecemos

 

Oxigeno. Un elemento esencial sin el cual la vida no existiría. Agua. El mayor componente del ser  humano, aproximadamente en un 70%, imprescindible para el funcionamiento del cuerpo y la mente. El sol, palabras mayores ¿no?, permite entre otras nimiedades que la vida en este planeta exista, ah  y también nos calienta, evapora el agua, hacer crecer la vegetación, vaya que la estrellita tiene su qué.

 

09-the-look-of-love1 (Ya sabes, si te apetece pulsa)

Podría seguir pero no quiero aburriros. Solo quiero reflejar lo substancial que a veces resultan cosas que creemos sin importancia, están ahí, no pensamos que podrían no estar, no las echamos de menos cuando las tenemos,  pero sin ellas nada de lo que amamos, necesitamos o deseamos sobreviviría.

Paradigmático. Crucial. Sí, todo ello.

Las personas evolucionan, cambian. A lo que nos hemos acostumbrado nos resulta imposible soltarnos –pues si ya está bien, para que cambiar-. Realmente está bien o simplemente está. Yo me considero un ingenuo, no un ingenuo existencial, simplemente un soñador de proyectos sin fin; me equivocaba, no hay inicio que no tenga su fin. Y también erraba en pensar que el fin era el “acabose”. Nada acaba, todo se reconduce, se reconstruye, revive, renace, nos reilusiona…la vida con todos sus elementos nos impide no disfrutarla. Gracias.

Yo me siento afortunado. Los componentes de Grup 7 Psicòlegs, nos sentimos afortunados. Porque elementos imprescindibles para la subsistencia se han acoplado a nuestro proyecto. Profesionalidad, variedad, compenetración y una dosis de ilusoafinidad me permiten escribir y presentaros a un nuevo equipo de colaboradores.

Los que nos sois fieles en nuestra web – os agradecemos a todos vosotros y desde todos los lugares del planeta, España, México, Argentina, Francia, Suiza…no acabaría, que consultéis y os intereséis, y os animamos a participar lo más abiertamente que queráis- habréis seguido los cambios en este proyecto inicial de Grup 7, hoy creo poder decir que ese mismo espíritu de –GAMS- vuelve a existir.  

Nos sentimos contentos de presentar como colaboradores de Grup 7 Psicòlegs y por tanto componentes de un proyecto basado en el compromiso de calidad profesional y de atención comprometida a los problemas psicológicos  -sello de Grup 7- a las recientes incorporaciones de las que ya habréis podido leer.

Definirlos individualmente me ocuparía demasiado, su expediente curricular  también es extenso, pero me quedo con la calidad humana que nos están ofreciendo.  Roser Rodríguez–Psicóloga Clínica, experta en EMDR, comprometida, apasionada  y entusiasta-, Marga Lalande –Psicologa Clínica col 47, formadora, educadora y profesional-, Montserrat Baró –Psicóloga Clínica y logopeda, eficiente y práctica-, Ana González–Psico-oncóloga, ilusionada y con futuro. A todas ellas simplemente pedirles que continúen ofreciendo lo que nos dan, que mantengan las ganas y la ilusión, y que sientan que igual que los componentes básicos que mencionaba al inicio de mi artículo son más necesarias de lo que ellas mismas saben.

Los proyectos se crean, se forman y se diseñan por que las personas los hacen posibles.   

 

Todo el día acompañados y a la vez solos

 

            Resulta complicado entenderlo, incluso para los que nos dedicamos a ello. La práctica de la psicología clínica,  la psicoterapia o cualquier tratamiento psicológico conlleva esa extraña paradoja de estar solo en compañía.

            Estamos toda nuestra jornada profesional hablando y acompañados de personas y a la vez estamos solos.

  04-frim-fram-sauce (acompaña el articulo con un poco de musica, si quieres)

 Es cierto que tenemos nuestros supervisores, que hay psicólogos con más experiencia que nos aconsejan, ellos nos dan su opinión, nos orientan, aunque la decisión final es nuestra, nos comprometemos y decimos, actuamos y orientamos… en ocasiones nos equivocamos…en otras rotundamente acertamos. Hacemos reuniones clínicas en grupo, aportamos nuestra visión de casos para que otros compañeros y nosotros mismos podamos absorber experiencias. Nos reciclamos, hacemos formación continuada, es decir nunca dejamos de leer de escuchar de aprender, es una profesión en continuo cambio donde todo no está inventado pero que debemos tener el respeto suficiente como para no ser atrevidos inventores.

 

En el día a día, me  enfrento a problemas de los demás en los que me implico, sufro, me emociono. En buena parte de ellos mi experiencia profesional me orienta hacia las alternativas terapéuticas que llevan a resolver la traba planteada, pero no siempre es así –afortunadamente diría-. En algunos casos siento que no sé qué hacer, quiero ayudarles, pero no tengo todos los recursos que quisiera, y además en ese momento la persona que está frente a ti suele pedirte que seas tú quien le ayude a resolver lo que le ocurre. 

La omnipotencia terapéutica no es un fin es una realidad, somos personas en la extensión más llana de la palabra, que nos dedicamos a una profesión que para algunos –diría yo asustadizos de pasar por el proceso- sólo nos dedicamos a hablar o en el peor de los casos ni eso, sólo escuchamos – ¡como si eso fuera fácil! -. El otro día tuve una conversación muy refrescante con uno de los componentes de mi equipo,  que con su aplomo habitual y su perspectiva dinámica me trasladaba con gran habilidad la reflexión sobre que sólo somos el vehículo, que nosotros no somos los que debemos hacernos cargo de los problemas de los pacientes, son ellos con nuestra ayuda los que resolverán lo que les preocupa. Pero llegábamos también a la conclusión que resulta difícil abstraerte totalmente de que sí que formas parte de ese proceso curativo.

 

En nuestro trabajo nos apoyamos en los recursos técnicos, experienciales y personales que poseemos con el único objetivo de acercar al paciente a un equilibrio emocional y personal. La felicidad no es estándar, no todos deseamos lo mismo y nuestro deber es saber leerlo y ayudar a la obtención de esa felicidad individualizada. Pero no podemos ir más allá, cumplimos nuestra función de corresponsabilidad con el paciente pero sabiendo donde están nuestros límites.

 

            Buena parte de mi labor terapéutica se realiza en un espacio que considero agradable y frente a personas a las que acabo apreciando. No es una percepción única muchos de mis colegas sienten esa misma implicación. Los psicólogos no somos especiales, cualquiera puede serlo, cualquiera que lo quiera ser y sea capaz de poder empatizar, desdoblarse y ver el mundo desde los ojos de la persona que tiene delante. No quedarse atrapado en esa visión y con la capacidad de poder dar alternativas a quien tiene delante. Ello nos lleva en ocasiones a saltarnos el protocolo. Me reconforta saber que hay colegas que son valientes y sin perder su profesionalidad son capaces de tomar decisiones que van más allá del seting terapéutico, se permeabilizan con el dolor de sus pacientes y  son capaces de acercarse en una situación tan dramática como la muerte por autólisis para corresponsabilizarse con la pareja y apoyar, ir hasta su casa y decir yo también lo siento y estoy aquí. Todo no pasa por nosotros, ni siquiera, en ocasiones puede evitarse. No nos rendimos, no decimos no se puede hacer nada, lo intentamos, no siempre podemos.

 

            La realidad es que tomamos decisiones, ir a visitar a nuestros pacientes cuando están ingresados, cuando estos no han querido ser ingresados y nos ven como los que les hemos traicionado…solo les queremos ayudar, y eso conlleva tomar decisiones a veces contrarias a los deseos del paciente.  Hemos hecho visitas a domicilio, por teléfono, implicando a parejas familiares…contactamos con psiquiatras, naturópatas y otras hierbas con la intención de acercarnos más a la visión del paciente o a encontrar claves para iluminar alguno de los caminos que aún no vemos.

           

 

            Mi profesión es atractiva, muy gratificante, también es estresante, difícil y en ocasiones angustiante, no tenemos la piel de un elefante y nos sensibilizamos con el dolor, otra cosa sería contraria a la labor terapéutica.

 

            Quizás para todo ello y desde la perspectiva clínica privada sea inevitable pasar parte del proceso en soledad, pero y quizás después de releerlo también siento que debemos hacerlo así, somos el filtro que tamiza lo que el paciente no puede, la brújula que lo orienta y por tanto no rehuyó el proceso, lo disfruto. Agradezco a mis pacientes que me permitan sentir la soledad para acompañarles.