FANTASIAS SEXUALES

 

Se define a las fantasías sexuales como “cualquier imagen erótica o sexual que tiene una persona mientras está despierta- y, por lo tanto, tiene plena conciencia de ella-“

Las fantasías sexuales son posibles por nuestro circuito cerebral, el órgano más importante del placer es el cerebro. Al igual que es el asiento de nuestras emociones, también es el responsable de encender o apagar nuestra sexualidad. Si nos sentimos ansiosos, deprimidos o enfadados, la persona más atractiva del mundo no nos parecerá tal y ningún juego previo logrará excitarnos. En cambio, si nos sentimos bien interesarnos en el sexo y pensar en él, y sobretodo fantasear nos resultará excitante.

En la vida sexual, las fantasías son un aliado necesario y gratificante. Constituyen puntos de apoyo fundamentales para el despliegue del erotismo. Sin embargo, muchas personas suelen temer a sus fantasías sexuales, creen que si fantasean puedan desear llevar esas fantasías a la realidad y hacer algo que no está permitido por su propia conciencia. El hecho de que alguien imagine algo sexual, no presupone necesariamente que deba llevarlo a cabo. Una persona equilibrada suele discriminar cuando es conveniente dejarse llevar por la fantasía y cuando es necesario tener los pies sobre la tierra. A una gran mayoría de personas nunca se les ocurriría realizar un acto real de esas fantasías.

Estudios de la vida imaginativa de las personas en relación a su sexualidad han descubierto que las fantasías suelen ser uno de los elementos de mayor resistencia a ser compartidos con otros. El miedo, la vergüenza, el pensar que sólo uno es el que imagina “semejantes cosas” suele actuar de inhibidor de las fantasías y de su comunicación. La culpa empobrece la imaginación e incluso puede llevar a adoptar conductas sexuales opuestas a su fantasía por temor a ser descubiertas y criticadas.

Tanto hombres como mujeres tienen normalmente fantasías sexuales. Según estudios, el contenido es similar, sexo en una playa solitaria, en un bosque… La diferencia estriba en que las mujeres realizan guiones más elaborados donde los amantes son tiernos, románticos y manifiestan una profunda emoción en la historia. Las fantasías son una capacidad solamente de los humanos, es un gran recurso para disfrutar de una plena vida sexual siempre que la persona no tenga culpa, se angustie, se preocupe o se avergüence por tenerlas.

La atención psicológica en el cáncer

 

Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer sucede un cambio importante en su vida. Es frecuente que aparezcan diferentes emociones, preguntas que modifiquen el estado de ánimo del paciente. También supone enfrentarse a tratamientos que pueden afectar a la persona en distintos niveles: en sus actividades de la vida diaria, en el estado físico, a nivel emocional…

 

En estos momentos es útil conocer que la situación por la que se pasa es normal, que es habitual pasar por diferentes etapas,  que los sentimientos que se tienen muchas personas los han tenido e intentar compartir los cambios, las emociones y la situación con las personas en que se tiene mayor confianza.

 

Sin embargo, a veces la tristeza, la incertidumbre, los miedos y dudas son abundantes. En estos momentos solicitar apoyo psicológico puede ser de gran ayuda, ya que sin duda irá encaminado a mejorar la calidad de vida.

 

Un psicólogo especialista en oncología (o psico-oncólogo) es aquel que ha recibido formación especializada en cáncer y se ocupa de prestar atención psicológica al paciente y familiares afectados. El tratamiento se centrará en la problemática y necesidad específica e individual, intentando mostrarle diferentes estrategias y actitudes que ayudarán al paciente a afrontar situaciones difíciles, a manejar emociones desagradables, a aprender a exteriorizar el malestar y a mejorar la comunicación con el médico o familiar sobre la enfermedad.

 

Familiares y amigos

 

En muchas ocasiones, el cáncer afecta a las personas que están alrededor del paciente. Es posible que familiares o amigos se sientan mal y deseen ayudar a la persona querida. El apoyo emocional del entorno es positivo para la enfermedad. Escuchar, compartir, dejarle expresar tristeza o miedo, ofrecer ayuda en recados, visitarle, el contacto físico… pueden ser maneras muy útiles de apoyar al enfermo.

 

Igual de importante es cuidarse uno mismo para poder cuidar. Si se siente que la situación provoca un gran malestar, si se necesita orientación o ayuda para tomar una decisión o para comunicarse con el enfermo, el apoyo psicológico puede ser muy útil.

 

No es necesario sentir que la situación nos desborda para solicitar ayuda.

 

 

¿Qué es la EMDR?-III. Trauma psicológico y tratamiento.

¿Qué ocurre a nivel psicológico en el trauma?

 

            En situaciones traumáticas es frecuente que la persona presente numerosas creencias negativas en torno a esta experiencia, tales como culpabilidad, responsabilidad con respecto a la posibilidad de control y a la imposibilidad de defenderse.

            En una situación normal, las creencias negativas son comparadas con las creencias posibles de las que todos disponemos dando una solución adaptativa más adecuada a la realidad, y todo esto es posible gracias al sistema natural adaptativo de procesamiento de la realidad.

            Cuando un trauma da lugar a un cuadro clínico como el trastorno de estrés postraumático, parecería que este sistema de procesamiento de la información sería inactivado por el trauma de tal forma que la información percibida en el incidente quedaría congelada sin poder ser comparada con las otras creencias de las que disponemos. De este modo, las imágenes, las emociones, las sensaciones y las creencias que se originan en ese momento perdurarán sin cambios a lo largo de la vida de la persona. Cuando recordamos episodios de nuestra vida no traumáticos estos recuerdos van cambiando en función de los años que van pasando, vamos reescribiendo nuestra propia historia de forma inconsciente.

 

¿Cómo actúa EMDR?

 

            A través de la estimulación sensorial bilateral (movimientos oculares; tapping o sonidos alternados), el EMDR estimula el sistema de procesamiento adaptativo de la información permitiendo la comparación rápida de las creencias negativas producto del trauma con las creencias positivas que casi todos poseemos consiguiendo resolver de forma realista y adaptativa del episodio traumático. Se integra así la experiencia convirtiéndose en un recuerdo sin carga negativa que permitirá a la persona avanzar y resolver el problema.

            Parece ser que gracias a la estimulación bilateral se facilitaría el intercambio de información entre los dos hemisferios cerebrales a gran velocidad de manera que los recuerdos, creencias y emociones negativas que se almacenan en nuestro hemisferio derecho se intercambian con las creencias positivas y los recursos que se almacenan en el hemisferio izquierdo de tal forma que, al final, se consigue una interpretación más realista y equilibrada del tema.

            Al producirse una desensibilización, esto es, una disminución significativa de la intensidad de las emociones y de las sensaciones corporales asociadas, además del reprocesamiento de la información, como los cambios en las creencias y en las conductas, se va consiguiendo un cambio en la identidad del individuo, produciéndose un incremento de la autoestima y de la sensación de dominio frente a la vida.

 

            Esta técnica aporta algo muy interesante y es la rapidez con la que se llegan a conseguir cambios significativos a problemas que desde la psicoterapia tardábamos años en conseguirlo. Con EMDR los tiempos se reducen drásticamente. Estamos hablando de pocos meses y a veces de pocas sesiones.

 

Elementos del tratamiento EMDR

 

Partimos de un protocolo básico de actuación que contiene los siguientes elementos:

 

1.     Una imagen o recuerdo del peor momento o el más representativo del trauma o del episodio. Este recuerdo se utilizará como diana para mantener la atención del paciente.

2.     La opinión o pensamiento negativo que se ha construido sobre uno mismo a partir del episodio y que acompaña al recuerdo. Es la creencia negativa. Por ejemplo: “soy culpable”, “soy incapaz”, “soy débil”, “no valgo nada”, etc.

3.     El pensamiento positivo o deseado que quisiera tener uno mismo en relación con el tema. Por ejemplo: “hice lo que pude”, “soy capaz”, “puedo enfrentarme a ello”, “soy una persona válida”, etc

4.     Se registra la emoción que surge al pensar en el suceso traumático y en dónde se siente a nivel corporal.

 

Con toda esta información registrada se inicia la estimulación bilateral.

            Durante la terapia, los sentimientos pueden intensificarse brevemente, y, a veces, emerger antes de alejarse o desaparecer totalmente. Pueden surgir recuerdos nuevos y pueden encadenarse con viejos recuerdos que se intensifican o aparecen con más detalle, y las creencias acerca de uno mismo o el mundo, basadas en interpretaciones erróneas de experiencias pasadas, van cambiando de forma paulatina hacia el final de la sesión, o de una serie de sesiones.

 

            A pesar de su gran efectividad, EMDR no es la panacea, y no es igualmente efectiva con todos los pacientes. Para cada paciente y cada problema, el abordaje requerido y el resultado obtenido difiere sustancialmente, y en muchas ocasiones, es importante que forme parte de un abordaje terapéutico más amplio que incluya más técnicas. Sin embargo, al ubicar el pasado donde le corresponde liberamos el presente y podemos avanzar y afrontar el futuro.

            EMDR estimula nuestra capacidad de autocuración, como cuando al sufrir una herida física nuestro organismo pone en marcha a los glóbulos blancos que arrastrarán las células muertas y atacarán a las posibles bacterias que puedan colarse por la herida, y así poder iniciar la fase de restauración, del mismo modo nuestras heridas emocionales también pueden cicatrizarse gracias a esta nueva técnica.

 

¿Quién se puede beneficiar del EMDR?

 

            La amplia experiencia llevada a cabo con EMDR muestra que una amplia variedad de problemas pueden ser abordados con esta técnica, además del trauma. Desde aquellas personas que han sufrido experiencias traumáticas o experiencias dolorosas en el pasado hasta personas que hayan vivido situaciones traumáticas aparentemente de menor magnitud. Las consecuencias del trauma dependerán de la persona, del entorno afectivo y de la historia personal, así, problemas como el duelo no resuelto, apego, las fobias, el miedo, la baja autoestima, el déficit en habilidades sociales, miedo a hablar en público, la depresión, Trastornos de ansiedad, el dolor crónico, Trastornos disociativos, Trastorno en el apego, responden muy bien al tratamiento con EMDR.

Además de los adultos, los niños también se benefician de esta técnica, en casos de abuso, tratamiento de Estrés Postraumático, Trastorno de Ansiedad de Separación, Trastorno de Déficit de Atención con o sin impulsividad, fobias, duelo inconcluso, Enuresis y Encopresis y Trastorno en el apego.

 

¿Cuánto tiempo dura el Tratamiento EMDR?

 

            El tipo de problema, las circunstancias vitales, y la cantidad del tiempo pasado con el trauma previo, determinarán cuántas sesiones EMDR son necesarias. Un tratamiento típico dura 10 sesiones, a razón de una por semana. El método EMDR puede utilizarse dentro de una terapia “verbal” estándar, como una terapia complementaria con un terapeuta por separado, o como un tratamiento en sí mismo.

 

Bibliografía

Lescano, R et al. (2004). Trauma y EMDR: Un nuevo abordaje terapéutico. Buenos Aires. EMDRIA Latinoamérica.

Shapiro, F; Silk, M (2008). EMDR. Una terapia revolucionaria para superar la ansiedad, el estrés y los traumas. Barcelona. Ed. Kairós.

Shapiro, F (2004). EMDR. Desensibilización y Reprocesamiento por medio Movimiento Ocular. México. Editorial Pax México.

Van der Kolk, B (2002). “Más allá de la cura por el diálogo: Experiencia somática, improntas subcorticales y tratamiento del trauma”, Shapiro, F  (2002) EMDR: Promesas para el desplazamiento de un paradigma, N.Y., APA Press, 2002.

Echeburúa, E (2004). Superar un trauma. Madrid. Ed. Pirámide.

Link de la Asociación Española de EMDR:
www.emdr-es.org

-LOS HIJOS DIFICILES (EL SÍNDROME DEL EMPERADOR)-

                  Desgraciadamente, cada vez son mayores las consultas de padres con hijos difíciles, generalmente,  adolescentes varones, que acuden al profesional buscando esa solución, que ni  profesores, ni pediatras, ni ellos mismos encuentran para solventar el comportamiento tiránico de estos chicos.

            Dicho comportamiento: basado en la indisciplina,(no solo en las aulas, con repetición de curso, sanciones, falta de obediencia hacia los profesores, burla a compañeros más débiles..etc.), sino también dentro del hogar, (con los padres y hermanos, violencia física y verbal tanto hacia los progenitores, como hacia cualquier fuente de autoridad), aunque es posible detectarlo precozmente, se hace más patente al inicio de la adolescencia, donde, el cambio hormonal facilita conductas rebeldes. Sin embargo, este tipo de rebeldía es diferente a la propia de la edad, es más dañina, más perjudicial y más egoísta: sólo es posible la convivencia si se hace estrictamente lo que ellos manden en cada momento, sino, desatan su ira, siempre imprevisible, y se muestran extremadamente violentos.

 

            En este caso concreto, hablamos de chicos de clase media, que, a diferencia de jóvenes de zonas marginales, clientes habituales de juzgados de menores, “no deberían” actuar de este modo, ya que, en principio, disponen de recursos, y padres “adecuados”. Tampoco hablamos de enfermedades genéticas, familias desestructuradas, o de padres que no se preocupan de la educación de sus hijos, sino de aquellos casos, siempre sorprendentes, en los que uno de los hijos, no actúa adecuadamente, la convivencia con él resulta insoportable, extorsiona y agrede a los padres (principalmente a la madre), a través de insultos, humillaciones, descalificaciones, SOLO PARA OBTENER ALGÚN DE BENEFICIO  y no atiende a ningún tipo de explicación, ni  castigo, realmente hace lo que le apetece, se salta las normas cuando y como quiere, y extorsiona a quien tenga al lado, sólo por ser contrariado, vengándose, y castigando a quienes hayan osado incumplir su voluntad, sin  respetar vínculos emocionales, que por otro lado, le son difíciles de crear, aunque aparentemente se muestre como encantador, educado y muy correcto. Si el menor consigue tener el control de la situación su comportamiento puede estar más motivado por el hecho de disfrutar de dicho control y del dominio de la situación en sí. El inicio se da en el seno de las familia, y si logra éxito, intentará ampliar el círculo entre la sociedad que lo rodea.

 

            Este tipo de comportamiento, está clasificado como TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD si cumple al menos 3 de las siguientes características:

 

       incapacidad para cumplir con las leyes y normas de la sociedad

       engaño y manipulación

       impulsividad al actuar sin pensar en las consecuencias

       irritabilidad y agresividad

       despreocupación temeraria por la propia seguridad o la de los demás

       irresponsabilidad hacia las obligaciones

       falta de remordimientos o sentimientos de culpa hacia el maltrato a los demás

 

            La Personalidad Antisocial, es mucho más peligrosa, si va unida a la Psicopatía (los Psicópatas mantienen rasgos de Personalidad Antisocial, pero no al contrario).

 

            La solución a este tipo de problemas es muy difícil, se tiende a culpabilizar a los padres de los resultados de la educación de los hijos, sin tener en cuenta, que en ocasiones, hay mas hermanos, hijos de los mismos padres, y solo uno está aquejado de Síndrome del Emperador. En todo caso, la culpa de este comportamiento, puede compartirse juntamente con la sociedad que nos ha tocado vivir: altamente consumista,  permisiva y, sin límites claramente definidos del bien y del mal (conceptos, que por otro lado, se tachan de desfasados, pero básicos en la educación de los niños), individualismo y éxito a cualquier precio, además de UNA PREDISPOSICIÓN DE CARACTER, lo que explicaría el porqué dentro de la misma familia, y en las mismas condiciones educacionales, solo está afectado un miembro, teniendo los demás, comportamientos normales.

 

            Es necesario y urgente buscar soluciones  para este tipo de chicos, y sobretodo para los padres, que cuando acuden a consulta, ya llevan años bregando con una serie de conductas maltratadoras, es mas, algunos de ellos sienten miedo de sus hijos, por lo que son mas permisivos, creyendo que de este modo evitan la violencia, sin realmente conseguirlo.

 

           

     

¿Qué es la EMDR?-II. Conexiones neuronales.

 

¿Por qué la estimulación bilateral del cerebro?

 

            Cuando una persona sufre un trauma, a nivel cerebral se producen unas anomalías a nivel de estructuras cerebrales tales como la amígdala, el hipocampo y de la lateralización hemisférica. Numerosos estudios, como los llevados a cabo por el Dr. van der Kolk (1996) muestran como “cuando las personas que habían sufrido un trauma eran expuestas a la narración de sus experiencias traumáticas, se observaba un incremento de la actividad cerebral en el hemisferio derecho, y en partes del sistema límbico conectado a la amígdala. La mayor actividad se registraba en la misma amígdala, el córtex insular, el córtex órbito-frontal posterior, el cíngulo anterior y el córtex temporal anterior. La actividad de estas estructuras se acompañaba de un aumento de la actividad del córtex visual derecho, lo que reflejaba la reexperimentación visual de sus traumas, de acuerdo con la descripción de los pacientes”.

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             Otra observación importante es que el área de Brocca, nuestro centro del lenguaje que traduce nuestras experiencias personales al lenguaje comunicativo, reducía su actividad o permanecía inactiva durante el proceso de recuerdo del trauma. Así, de poco serviría hablar y hablar sobre el trauma para conseguir su elaboración total, ya que fisiológicamente no es posible.

            En los casos de trauma también se ha encontrado una marcada lateralización de la actividad del hemisferio derecho, el cual está involucrado en la evaluación del significado emocional de la información que recibimos, así como en la regulación autonómica y las respuestas hormonales a los estímulos externos. Se sabe en la actualidad que cuando recordamos una experiencia traumática este hemisferio se activa de forma predominante. Así, el hemisferio derecho estaría especializado en la percepción y expresión de las emociones, y especialmente en las negativas, mientras que el hemisferio izquierdo jugaría un papel importante en el análisis cognitivo y la producción del lenguaje.