¿Qué es la EMDR?-I. Trauma y Nacimiento.

 

 Antes de abordar la explicación de la técnica psicoterapéutica EMDR, sería necesario definir un concepto principal en el tratamiento con EMDR, el trauma. 

¿Qué entendemos por trauma?

 Trauma que proviene del griego τραμα y significa herida.

            Podríamos definir el trauma como la respuesta a un suceso negativo intenso, no esperable, y no controlable y que pone en peligro la integridad física o psicológica del individuo que es incapaz de afrontarlo y tiene como consecuencia respuestas de terror y de indefensión (Echeburúa, 2004). El suceso traumático al ser de gran intensidad y al carecer la persona de las respuestas adecuadas para afrontarlo explicarían el impacto psicológico. La agresión sexual tanto en la vida adulta como en la infancia, los ataques terroristas, las relaciones de pareja violentas, el fallecimiento violento o inesperado de una persona significativa, las catástrofes naturales, los accidentes, entre otros, son ejemplos de sucesos traumáticos.

           

El suceso traumático quiebra la seguridad de la persona tanto en sí misma como en los demás. Se produce así, una pérdida de la confianza básica, una pérdida de la integridad del propio yo.

            En la persona traumatizada el suceso traumático se almacena en la memoria y al recordar el episodio varios años después, las imágenes no han cambiado, ni tampoco las sensaciones físicas, las emociones y las creencias derivadas del incidente, es como si quedasen congeladas en nuestra memoria. En condiciones normales, nuestros recuerdos se modifican con el paso del tiempo a lo largo de las diferentes etapas de nuestra vida para concordarlos con nuestro sistema de creencias.

 

¿Cómo nace EMDR?

 

            Las siglas EMDR significan en inglés Eye Movement Desensitization and Reprocessing, y en castellano Desensibilización y Reprocesamiento a través de Movimientos Oculares.

 

            Como ha ocurrido en muchos de los grandes avances científicos el descubrimiento del efecto de los movimientos oculares fue fortuito. La propia Dra. Francine Shapiro, psicóloga estadounidense, explica que mientras paseaba por un parque de la ciudad de Los Gatos, California, en 1987, los pensamientos perturbadores que le molestaban o la angustiaban desparecían y al volver a traerlos a la mente éstos ya no le producían molestia alguna. Esto le sorprendió y empezó a prestar atención a lo que sucedía cuando aparecían estos pensamientos observando que cuando los pensamientos perturbadores aparecían, sus ojos se movían rápidamente y de forma espontánea y repetitiva en diagonal desde abajo a la izquierda hacia el ángulo superior derecho (Shapiro, 1995). Este movimiento conseguía que el pensamiento saliera de su mente consciente, y cuando volvía a pensarlo, la carga negativa inicial había prácticamente desaparecido. Entonces, probó hacerlo de forma deliberada, y pensó en algo que le provocara molestia, una leve angustia, y comenzó a mover los ojos intencionadamente percibiendo como la angustia desaparecía, el pensamiento perdía fuerza y le resultaba difícil aprehenderlo de nuevo.

            A partir de ese momento puso a prueba su descubrimiento y recurrió a amigos, estudiantes y colegas sin patología psiquiátrica ni psicológica haciéndoles que siguieran con sus ojos su mano de un lado a otro mientras se concentraban en un episodio perturbador de su vida. El resultado fue el mismo que había conseguido ella, la angustia desaparecía.

 

            Posteriormente decidió utilizar la técnica, aun embrionaria, en personas que presentaban recuerdos traumáticos. Eran víctimas de violaciones, de abusos sexuales y veteranos de guerra de Vietnam y de la Segunda Guerra Mundial. La respuesta fue positiva, las emociones negativas prácticamente desaparecían mientras los pensamientos asociados al tema principal cambiaban positivamente, surgiendo en ocasiones otros recuerdos que producían en la persona una mayor comprensión de lo sucedido. El proceso desensibilizaba los pensamientos perturbadores. Shapiro denominó a la técnica EMD, Eye Movement Desensitization (Desensibilización a partir de Movimientos Oculares). Con el tiempo observó que el movimiento ocular podría estar haciendo emerger recuerdos traumáticos olvidados o disociados a la vez que se estaría produciendo una reestructuración cognitiva profunda que permitiría la aparición de nuevos recursos adaptativos para enfrentarse a las secuelas del trauma. Entonces añadió un nuevo concepto, el Reprocesamiento (Reprocessing) de la información, con lo que la técnica acabó denominándose finalmente EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento de la información a partir de Movimientos Oculares).

            Por otro lado, la aplicación de la técnica fue adaptándose también a las nuevos retos que los pacientes le presentaban, añadiéndose al movimiento de los ojos, el “tapping” que no es más que dar golpecitos de forma alternada bilateral en rodillas, o en manos, y el sonido bilateralizado, de forma que se produciría una estimulación bilateral del cerebro, estimulando los dos hemisferios cerebrales.

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

Lescano, R et al. (2004). Trauma y EMDR: Un nuevo abordaje terapéutico. Buenos Aires. EMDRIA Latinoamérica.

Shapiro, F; Silk, M (2008). EMDR. Una terapia revolucionaria para superar la ansiedad, el estrés y los traumas. Barcelona. Ed. Kairós.

Shapiro, F (2004). EMDR. Desensibilización y Reprocesamiento por medio Movimiento Ocular. México. Editorial Pax México.

Van der Kolk, B (2002). “Más allá de la cura por el diálogo: Experiencia somática, improntas subcorticales y tratamiento del trauma”, Shapiro, F  (2002) EMDR: Promesas para el desplazamiento de un paradigma, N.Y., APA Press, 2002.

Echeburúa,E (2004).Superar un trauma.Madrid. Ed Pirámide


Link de la Asociación Española de EMDR:
www.emdr_es.org


 
 
 

 

 

 

 

La comida como ansiolítico

De todas las emociones existentes, la ansiedad es la que más induce a comer. La ansiedad es una reacción de temor, una sensación de peligro indeterminado e inminente que va acompañada de fantasías trágicas y da proporciones dramáticas. Esta sensación se acompaña de una actitud expectante ante el peligro, un verdadero estado de alerta que invade al sujeto.
En los estudios que se han hecho sobre la relación entre ansiedad y comer se ha llegado a la conclusión que las personas tienden a comer si su ansiedad es difusa, es decir, no saben la causa de esa ansiedad y se siente indefenso ante la sensación. Cuando uno conoce la causa de su ansiedad y siente que puede controlarla , no necesita comer.
Muchas veces, las personas en lugar de tratar de identificar la causa de nuestra ansiedad y utilizar las técnicas necesarias para aliviarla, lo que hacemos es recurrir a ansiolíticos como el tabaco, la bebida o la comida ( casi siempre son placeres orales). Cada uno de nosotros tenemos un ansiolítico preferido y normalmente para las personas tendentes a engordar, la comida es el “ansiolítico” por excelencia.
El organismo hace cualquier cosa por liberarse de la ansiedad, recurrimos muchas veces a la comida sobretodo a las grasas y los dulces que tienen la capacidad de elevar la cantidad de opiáceos endógenos del organismo, produciendo una sensación de relax y tranquilidad por esta razón la comida es una droga muy adictiva. Esta capacidad calmante es potente pero transitoria, en muchas ocasiones, quien come para aliviar su ansiedad acaba sintiéndose peor que al principio, porque al malestar que sentía inicialmente tendrá que añadir el que le produce la culpa de haberlo hecho sin control. Quizá en ese momento, la persona para aliviar ese nuevo malestar , decida
volver a “ asaltar “ la nevera y comer algo apetitoso. De esa manera, se acaba cerrando el círculo vicioso que supone el hambre de causa psicológica.

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LOS ASPECTOS PSICOLÓGICOS DE LA DIETA

Los motivos que llevan a una persona a seguir una dieta son, principalmente, de dos tipos:

– Estético: Se busca un ideal estético, que varía según las épocas.

– Por razones de salud: debido a los riesgos que provoca la obesidad (hipertensión, diabetes,artrosis..)

Normalmente, las mujeres suelen seguir un régimen alimentario con más frecuencia que los hombres. Ya que desde siempre a la mujer le ha preocupado más su aspecto físico y suele percibirse a sí misma con más sobrepeso del que tiene ,aunque en la actualidad cada vez hay más hombres pendientes de su físico y cuidándolo igual que la mujer.

En el seguimiento de una dieta no sólo es importante el llevar a cabo los menús indicados por el dietista, sino también hay una serie de factores psicológicos que influyen en el proceso y a los cuales no se les presta normalmente la atención necesaria. Entre estos podríamos destacar la constancia, la tolerancia a la frustración, el establecimiento de metas realistas, las creencias respecto a la alimentación, la motivación… Aspectos que si no son tomados en cuenta se repiten cada vez que se inicia una dieta, llevando al abandono de ésta como consecuencia volver a coger kilos y volver a iniciar una dieta, quedándonos atrapados en un círculo vicioso difícil de salir.

Algunos motivos por los que las dietas fracasan son :

– No elegir el momento de inicio adecuado, siempre que se pueda elegir porque no exista un problema de salud que requiera de un inicio inminente.

– Empezar el régimen con mucho empeño y abandonarlo al poco tiempo.

– Plantearse metas inalcanzables o poco realistas.

– Estar constantemente pendientes de la báscula y desanimarse al no observar una disminución del peso.

– Pensar que no se va a lograr, incluso antes de intentarlo.

– Hacer excepciones al régimen que se acaban convirtiendo en la regla general.

– La impaciencia.

Además de un régimen alimentario, es necesario cambiar determinados pensamientos y comportamientos que asociamos a la comida y provocan desajustes en nuestro peso. El resultado deseado de una dieta no es sólo la pérdida de quilos sino la adquisición de una nueva forma más sana de comportarse con la comida.

En grup7 trabajamos el asesoramiento psicológico para personas que tengan dificultades con el seguimiento y mantenimiento de las dietas. Para más información sobre este servicio, pueden contactar con nosotros a través del 932173239 o info@grup7psicolegs.com

EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA

La neuropsicología clínica es una rama de la psicología que como disciplina aplicada aborda las manifestaciones psicológicas de personas normales o que han sufrido algún tipo de daño cerebral.El neuropsicólogo clínico es un profesional de la psicología especializado en las relaciones cerebro-comportamiento que tiene como objetivo el diagnóstico, evaluación, tratamiento y/o rehabilitación de las alteraciones cognitivas, emocionales y comportamentales resultantes de una afectación funcional y/o estructural del Sistema Nervioso Central (SNC).

Los objetivos de una evaluación neuropsicológica se pueden agrupar en los siguientes apartados:

  • – Diagnóstico diferencial.
  • – Evaluación y descripción de las áreas cerebrales dañadas y preservadas cognitiva, emocional y psicológicamente con el objetivo de conocer las alteraciones neuropsicológicas secundarias.
  • – Establecimiento de una línea base.
  • – Evaluación para la planificación de la rehabilitación o estimulación cognitiva en el caso que se considere oportuna.
  • – Asesoramiento al paciente o familiares.

Una evaluación neuropsicológica amplía permite, en el caso en que sea posible, describir con detalle las consecuencias de una lesión cerebral, establecer un diagnóstico, diseñar un plan de intervención, determinar los progresos o mejoras del paciente y valorar la eficacia de los programas de intervención.

La visita se organiza en diferentes partes: se realiza una entrevista inicial para la elaboración del motivo de consulta, recoger el historial médico del paciente con explicación de la enfermedad actual y curso de ella, antecedentes personales y familiares, nivel de estudios, profesión y tratamiento que toma en la actualidad.

Posteriormente, se lleva a cabo la valoración neuropsicológica con la evaluación sistemática de todas las funciones cognitivas generales y específicas (o las que se han seleccionado porque se consideran más oportunas por el tipo de patología) junto con la identificación de las alteraciones conductuales y emocionales.

Las funciones cognitivas que se evalúan y rehabilitan son: la orientación, la memoria y aprendizaje, el lenguaje, la atención/arousal, la capacidad visuoespacial, visuoperceptiva y constructiva, la capacidad de razonamiento, las funciones ejecutivas y motoras. Todo esto se lleva a cabo mediante baterías más generales o utilizando tests específicos para cada función cognitiva.

Se elabora un informe que engloba a través de valorar conjuntamente los informes médicos anteriores que se aporten, la información proporcionada por los familiares y los resultados obtenidos en el exploración una conclusión sobre el estado del paciente con las funciones alteradas y preservadas.

Por último, se da la devolución de la información al paciente y/o familiares y se asesora sobre las directrices a seguir.

La conclusión del informe ha de informar del estado del paciente tanto cuantitativamente como cualitativamente, se han de tener en cuenta los déficits y las competencias de los sujetos, se han de integrar todo los datos obtenidos en la visita y se ha de llevar a cabo por especialistas.

La evaluación neuropsicológica ha de tener validez ecológica, es decir, que las medidas obtenidas en los rendimientos que obtienen los pacientes en las diferentes pruebas se han de poder relacionar con su funcionamiento en la vida diaria/cotidiana.

Existen diferentes patologías de causa neurológica o psiquiátrica que pueden ocasionar alteraciones cognitivas, emocionales o conductuales a lo largo de la vida y que son objeto de estudio neuropsicológico. Entre ellas destacan:

  • – Envejecimiento normal.
  • – Enfermedades degenerativas: demencia tipo Alzheimer, demencia vascular, mixta, córtico-subcortical, etc.
  • – Accidentes cerebro-vasculares (infartos, hemorragias cerebrales).
  • – Enfermedad de Parkinson.
  • – Traumatismos craneoencefálicos, hidrocefalia y tumores.
  • – Epilepsia.
  • – Esclerosis Múltiple.
  • – Patologías infecciosas o metabólicas.
  • – Pseudodemencia depresiva.
  • – Trastorno psiquiátrico (esquizofrenia, trastorno bipolar).
  • – Abuso de sustancias tóxicas.

En conclusión, la neuropsicología es una ciencia que poco a poco se va introduciendo más y que se utiliza como una prueba complementaria en muchos casos para el diagnóstico clínico final.

Silvia Martínez Fuentes. Psiconeuróloga