EL INFORME PERICIAL FORENSE PSICOLÓGICO EN CASOS DE MOBBING.

 

La Psicología forense está contribuyendo desde no hace demasiado en los procesos de orientación y evaluación que ayudan a los jueces y abogados y en definitiva a la justicia a tomar decisiones. Nuestros informes periciales ayudan al juez a reflexionar sobre los daños psicológicos y sirven para dotar tanto a la víctima como al acosador de una explicación que permite una mayor comprensión de la situación explorada y facilitando por tanto la toma de decisiones.

Desde la literatura científica se ha definido el concepto de Mobbing como la presencia repetida y continuada de determinados comportamientos de hostigamiento y acoso que tienen lugar dentro del ámbito laboral y que son manifestados de forma muy variada a través de distintos tipos de conflictos interpersonales.

El Instituto Nacional de seguridad e Higiene en el Trabajo define el Mobbing como : "una situación en la que una persona (o en raras ocasiones un grupo de personas) ejerce una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente (como media una vez por semana) y durante un tiempo prolongado (como media unos seis meses) sobre otra persona o personas en ell lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la victima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona o personas acaben abandonando su lugar de trabajo"

EL ROL DE PERITO PSICÓLOGO

La incorporación del psicólogo como perito en España es reciente. "En los últimos años, especialmente a partir de la entrada en vigor de la LEC (Ley 1/2000, de 7 de enero), la psicología forense se ha ido constituyendo en nuestro país como una especialidad técnica cada vez con más relevancía (González y Delgado),si bien es cierto que todavía andamos un poco en pañales.

Históricamente los psicólogos han desempeñado distintos roles en función del ámbito desde donde actúa. Recogemos los siguientes roles como los más significativos:

    Rol Clínico
    Rol Social
    Rol Empresa
    Rol Educativo,…

 

En el ámbito clínico, el psicólogo actúa como receptor de una demanda de atención como consecuencia del padecimiento de determinados síntomas de los que se queja la persona y que pueden conformar un cuadro psicopatológico de distinto orden y magnitud: trastornos del estado de ánimo, trastornos por ansiedad, problemas de adaptación, etc. Desde este punto de vista se procede a una evaluación de la persona, se establece un posible diagnóstico y se interviene con el objetivo de paliar la sintomatología que presenta mediante diversas técnicas que dependerán de la orientación terapéutica del psicólogo/a.

En el ámbito de la Empresa, el psicólogo/a puede desempeñar tareas de evaluación de competencias, del clima laboral, análisis de puestos de trabajo, etc. y también puede encargarse de elaborar e implementar programas destinados a prevenir situaciones de estrés laboral, etc.

En cualquiera de estos roles, puede ser propuesto como medio para probar determinados extremos que es necesario demostrar cuando se inicia una demanda judicial. Técnicamente no desempeña funciones de perito, y su rol sería el de testigo cualificado.

La psicología forense, constituye una disciplina joven que exige un reciclaje y formación continua para quien la desarrolle, siendo fundamental que el perito psicólogo conozca las peculiaridades del contexto legal (p, ej ganancias secundarias, simulación o victimización secundaria) y muestre una capacidad resolutiva ante decisiones de gran relevancia, asumiendo las posibilidades de error y las propias limitaciones de la psicología como ciencia no exacta.

Un psicólogo sólo es considerado perito cuando ha sido nombrado así por el tribunal y ha jurado desempeñar fielmente el cargo y según su mejor leal y entender. Entre los conocimientos que debe manejar están:

•    Conocimientos profundos en Evaluación, Diagnóstico y Psicopatología.
•    Habilidad en el manejo de Tests
•    Disponer de conocimientos en Medicina legal o Psiquiatría
•    Conocimientos en Psicología del Trabajo y de las organizaciones.
•    Conocimiento sobre el sistema judicial español

El perito forense está obligado a responder preguntas y a dar justificación a sus respuestas. Estas preguntas le serán planteadas previamente y, en función de ellas, organizará su trabajo. Las cuestiones más habituales sobre las que se tiene que pronunciar el psicólogo como perito tienen que ver con:

a)    Los procesos que llevan a la víctima y su agresor a una dinámica que desemboca en una situación de acoso psicológico en el trabajo.
b)    El porqué se mantiene esta situación, por parte de la víctima, durante periodos de tiempo muy prolongados.
c)    Establecer la posible relación entre el padecimiento de determinados síntomas psicopatológicos y sus causas más probables.
d)    Valorar la existencia de características propias de estas situaciones mediante una Evaluación del Clima Laboral del lugar de trabajo.
e)    Valorar la posibilidad de simulación de determinados trastornos:

Estas cuestiones generales se concretan en las siguientes preguntas:

1.    Si el informado presenta alguna alteración o psicopatología compatible con los diagnósticos recogidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV TR.
2.    Cómo es en la actualidad el desempeño del informado en las áreas laboral, social, familiar y personal y si estas se han visto afectadas por circunstancias externas adversas.
3.    Si los comportamientos y trastornos observados son compatibles o se corresponden con una situación de acoso psicológico en el trabajo o “mobbing” o son debidas a una percepción del informado o a cualquier otra causa identificable.
4.    Que explique cómo el informado ha llegado a desarrollar los síntomas o trastornos detectados.
5.    Que se valore si existen beneficios secundarios para el informado que puedan estar influyendo en sus circunstancias actuales.
6.    Que se determine los condicionantes ambientales que pueden estar influyendo en la situación.
7.    Que se valoren posibles soluciones, viabilidad y los recursos (personales, sociales y comunitarios) con lo que cuenta el informado para salir de la situación.

En definitiva, al psicólogo lo que se le pide es que se pronuncie, desde el ámbito del conocimiento de su ciencia, sobre aspectos que tienen que ver con:

    Explicar las causas que han llevado a una persona a actuar cómo lo ha hecho.
    Evaluar y establecer Diagnósticos Psicopatológicos.
    Elaborar predicciones de posibles consecuencias en función del conocimiento previo de las personas y situaciones.

Para poder responder a estas preguntas, se debe seguir una metodología bien definida, donde se conjuguen dos elementos básicos:

    Las entrevistas, siguiendo un modelo semiestructurado donde se abordarán los siguientes aspectos:
o    Historia socio-laboral
o    Psicobiografía
o    Análisis del puesto de trabajo
o    Evaluación de la situación que ha creado el trauma
o    Evaluación del estrés y la psicopatología que pueda presentar
o    Implicaciones laborales, familiares y sociales
o    Cumplimiento de los factores de valoración que determinan el Mobbing.

    Las pruebas psicológicas: cuestionarios que sirven de apoyo a la información obtenida durante las entrevistas, siendo los más utilizados los siguientes
o    Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota MMPI-III.
o    Inventario Clínico Multiaxial de Millon MCMI-II
o    Test proyectivos (Rorschach,TAT)
o    Pai
o    Cuestionario de 90 Síntomas de Derogatis, SCL-90-R.
o    Inventario de Acoso Laboral de Leymann (versión modificada de González de Rivera), LIPT-60

EL AFRONTAMIENTO DEL PROCESO EVALUATIVO POR PARTE DE LA PERSONA VÍCTIMA DE ACOSO

En la mayoría de los casos, el proceso de evaluación cumple un doble papel:

a)    Sirve para compartir las experiencias con un profesional por lo que, en cierta medida, es un proceso terapéutico, aunque este no sea uno de los objetivos del mismo. El profesional no está como terapeuta sino como experto, pudiendo darse el caso de entrar en una clara contradicción con el rol si no se es capaz de mantenerse al margen de una forma objetiva. Son muchos los casos en que la persona evaluada necesita “sentir” que es creído, por lo que tiende a dar muchos detalles y a tratar de convencer al profesional de que lo que cuenta es cierto.

b)    Sirve para objetivar unos datos observados por parte del profesional. Cuando estos objetivos entran en contradicción, el perito debe tener la habilidad para reconducirlo y permanecer objetivo, reconociendo a la vez la necesidad que presenta la persona evaluada y no dejarse llevar por las emociones que se suelen manifestar durante las entrevistas.

Las vivencias de la víctima de este proceso evaluativo suelen estar relacionadas con un profundo sentimiento de desasosiego, al tener que rememorar los acontecimientos que han desencadenado su estado actual. Dentro de que las estrategias de afrontamiento de situaciones estresantes son muy variadas, casi tanto como personas existimos, podemos identificar las siguientes, sin ánimo de categorizar, como las más frecuentes durante el proceso de evaluación:

    La racionalización, permaneciendo en todo momento con una actitud distante y fría, objetiva y sin mostrar las emociones.
    La evitativa, no entrando en detalles y mostrando un elevado tono emocional (llanto) durante las entrevista.
    La emocional-obsesiva, donde se narra en profundidad los acontecimientos, rememorándolos constantemente y aportando gran cantidad de datos al respecto.

En todas ellas se identifica la necesidad de ser creído, motivado muchas veces porque ni la propia persona víctima de acoso puede llegar a creer que la causa de su malestar se debe a ese motivo. No es fácil reconocer ante otras personas que eso nos está ocurriendo. Es como cuando un niño dice que saca malas notas porque sus profesores le tienen “manía”, que lo que suele dar lugar es a la incredulidad por parte de los adultos o a pensar que está exagerando las cosas.

Cuando una persona víctima de acoso afronta un proceso de evaluación, debe de ser consciente que, con mucha probabilidad, será una situación donde las emociones estarán a flor de piel y, por tanto, puede dar lugar a una serie de manifestaciones psicológicas como pueden ser: la ansiedad, trastornos en el sueño, reexperimentación de síntomas que ya habían remitido, etc. Pero también se puede convertir en un proceso que, a la vez que es evaluativo, permite a la persona descargarse de preocupaciones y poder descubrir nuevas estrategias de afrontamiento de las situaciones temidas.

IMPORTANCIA DEL INFORME PERICIAL FORENSE

Desde ASAM y Grup 7 Psicòlegs recomendamos, por nuestra experiencia en los casos de acoso laboral, que las personas que se enfrentan a un proceso de denuncia, y que deberán afrontar un juicio tengan en consideración que para entrar en sala con suficientes garantías de éxito deberán  aportar todas las pruebas necesarias para documentar lo que siempre es totalmente para la víctima la situación, pero que necesitará argumentarlo en la sala de justicia.

Bibliografia
“El proceso evaluativo en casos de Mobbing: aspectos ligados al evaluador y a la persona evaluada”    Eugenio Carlos Fernandez-Ballesteros
Manual de Psicología jurídica e investigación criminal.    Miguel.A Soria
Evaluación en Psicología forense        Fernando Jiménez Gómez

Terapia On-line. Videoconferencia. Un nuevo enfoque de la psicoterapia.

A nadie escapa que vivimos la era de las comunicaciones  y que Internet junto a los soportes que le dan acceso, Smartphone, tablets, portatiles etc…  se han convertido en un vehículo de intercomunicación entre las personas. Desde el invento del telégrafo, ya ha pasado mucho, hoy la necesidad a la información se produce en tiempo real. Queremos inmediatez .  La psicología, y en concreto la psicoterapia, no pueden ser ajenos a este desarrollo en la interacción humana.

La videoconferencia es una  alterativa viable e interesante que aúna el momento actual y la psicología.

Online-Counseling

 

Hasta no hace mucho los psicólogos y la psicología encuadraban el proceso psicoterapéutico en lo que nosotros denominamos “Setting” , dicho de otra manera “el encuadre”, este se refiere a que hace falta un marco estable en el momento de realizar cualquier intervención asistencial o psicológica. El conjunto de elementos estables que permiten el desarrollo de una realidad terapéutica, son las condiciones de trabajo y los materiales necesarios que permiten, por un lado, la observación, y por otro, la intervención.

Existen dos tipos de setting:

1. Setting externo: elementos del espacio físico (donde se da la relación terapéutica), este elemento debe ser incorporado por el profesional, en la relación. El profesional debe saber cual es el mejor marco para desarrolla el tipo de terapia que quiere. No hay situación correcta o incorrecta, pero el espacio físico interferirá en el tipo de comunicación que se dará.

El tiempo: se debe tener muy en cuenta, en función del tiempo se propondrán unos objetivos determinados. Es importante que el paciente sepa si dispone de un tiempo determinado o no porque el paciente también marca un ritmo, un tiempo e introducirá unos elementos u otros de manera más o menos extensa. Este factor hace referencia a la duración, no tan sólo de esa intervención, sino también del tratamiento y de la frecuencia de los contactos.

El costo: no sólo en el sentido de los honorarios (consulta privada) sino el costo de ir al psicólogo y disponer de un tiempo, que se ha de pedir al trabajo, hacer que alguien cuide de sus hijos o los gastos de viaje. Siempre habrá un costo tanto emocional, de tiempo, de esfuerzo físico. Tiene la misma importancia que otros elementos.

El profesional debe velar por el mantenimiento de la estabilidad de estos elementos, no tan sólo por una cuestión ética, sino que no le podemos pedir que confíe si no le damos el tiempo, el espacio, el costo.

2. Setting interno: hay dos elementos básicos, aunque hayan más. La neutralidad: es importante que el profesional al abordar la situación lo haga con el mínimo de prejuicios, de contaminación. Hay autores que hablan de la neutralidad benevolente. El profesional debe sentir proximidad afectiva , ganas de ayudar. El profesional no debe decidir ni gobernar la vida del paciente.

 

Para el Psicólogo ¿Cómo establecer un encuadre adecuado?

Haremos servir los mismos conceptos que cuando atendemos a un paciente en nuestra consulta

1. Dejar de lado las ideas preconcebidas.

2. Mantener el interés por conocer e investigar cada paciente como único.

3. Capacidad del profesional de esperar y escuchar.

4. Tomarse en serio los sentimientos  del paciente.

Nosotros como profesional podemos entender los sentimientos del paciente porque son humanos y por lo tanto nos podemos poner en su lugar utilizando la imaginación. Debemos imaginar lo que el otro siente, ponernos en su situación.

La neutralidad en el setting interno tiene que ver con la empatía y la identificación proyectiva.

 

Entonces, ¿la terapia On-line?

Dicho lo anterior, también podemos observar que la videoconferencia tiene su Setting, es decir su necesidad de encuadre para que sea de utilidad y provechosa.

Existen también  reglas en la videoconferencia, las  que establecen un horario para conectarse y finalizar la conexión, unos honorarios que se satisfarán por diferentes vías (transferencia bancaria, pago seguro en internet), la búsqueda de un espacio que sea lo suficientemente aislado para que el paciente pueda sentirse escuchado y no molestado.

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Ventajas terapias online

  •     Elimina barreras geográficas; la distancia no supone un obstáculo para realizar una terapia
    • La diferencia básica es desde donde se realiza el tratamiento, en la terapia on-line el paciente o cliente realiza la visita desde la comodidad de su hogar o desde donde el decida, puesto que tan solo necesita de un dispositivo con suficiente conexión a internet que soporte la videoconferencia. El psicólogo lo recibirá de la misma manera en su consulta pero vía imagen en dos dimensiones. Podrá realizar la terapia desde cualquier lugar sin tener que desplazarse a la consulta del psicólogo.
  •     Buen complemento de las sesiones presenciales.
    • En ocasiones también puede resultar una buena ayuda para las sesiones en la consulta, ofreciéndose como una forma más directa de realizar consultas puntuales en determinados momentos entre sesiones, o para aprovechar mientras se ha tenido que interrumpir las presenciales por enfermedad o vacaciones, por ejemplo 
  •     Opción para personas con problemas de movilidad
    • En ocasiones nos encontramos con dificultades en las barreras arquitectónicas, que dificultan el acceso a nuestra consulta de los pacientes. Ascensores no habilitados para sillas de ruedas, estrechez de las puertas en nuestras consultas etc…
  •     Ahorro en gastos de desplazamiento y tiempo
    • Vivimos en un mundo pendiente del reloj, desde la psicología queremos demostrar que es un grave problema social y sobre todo en las grandes ciudades, con desplazamientos entorpecidos por el transito se convierte en una odisea llegar a tiempo. Para personas con agendas ajustadas que tienen que no pueden perder el tiempo en desplazamientos suele ser una muy buena opción para ahorrar el timepo del desplazamiento y el gasto consiguiente. 
  •     Tratamiento en las primeras sesiones de trastornos que dificultan la salida exterior del paciente
    • Los trastornos de ansiedad y los de la esfera afectiva (depresiones) suelen ser dos de los que dificultan más el acceso a lugares públicos con el consiguiente abandono prematuramente de los tratamientos iniciados, la videoconferencia permite una alternativa interesante para ellos  

 

Por todo lo expuesto y desde Grup 7 Psicólegs, consideramos de utilidad terapéutica la asistencia psicologica on-line, y pensamos es un método suficientemente válido.

¿Qué es el Coaching….?

 

Coaching es un método  que consiste en  dirigir , instruir y entrenar  a una persona  o a un grupo de ellas, con el objetivo  de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas.

El coaching propone potenciar una seria de habilidades personales que ayudan a cubrir el vacío existente entre donde una persona está ahora y donde desea estar.

En la relación de Coaching el coach ayuda al desarrollo personal elevando la conciencia, generando responsabilidad y construyendo auto confianza. En dicho proceso se trabaja para que la persona o grupo consigan todo aquello que deseen mediante una relación continuada.

Destacamos el hecho que el Coaching no se trata de una terapia ni de un proceso curativo, sino que tiene como objetivo desarrollar y potenciar capacidades para mejorar tanto a nivel personal como profesional.  Es un acompañamiento a encontrar nuevos objetivos y a descubrir cómo llegar a conseguirlos, siempre tomando como referencia la persona. Es acompañando en el camino del descubrimiento del potencial personal y colectivo, donde el coaching como vehículo, nos permite llegar al ámbito de la persona. Proporcionando  las herramientas que  permitan desarrollar al máximo sus capacidades y habilidades personales, para favorecer el crecimiento personal, que se traducirá en el enriquecimiento de la comunidad y colectivos con los que trabajen.

Actualmente, el coaching se puede aplicar a diferentes ámbitos de nuestra vida, desde el plano personal, familiar, profesional, de relaciones interepersonales, etc.

Desde Grup 7 os proponemos conocer en qué consiste exactamente este proceso a través de nuestro nuevo servicio de Coaching.
Para más información contacta con nosotros enviando un email a         gruiz@grup7psicolegs.com.

– ADICCIONES EN POTENCIA –

Teléfonos móviles, Internet, redes sociales, dispositivos electrónicos de última generación. Tecnología sin límites que progresivamente va penetrando en nuestra sociedad, prácticamente sin darnos cuenta de ello. Cada vez es más frecuente ver a personas que caminan con el móvil en la mano; a grupos de amigos reunidos pero en silencio, concentrados en sus pantallas; metros y autobuses llenos de sonidos y melodías que avisan de nuevos mensajes o notificaciones. Imágenes que ya forman parte de nuestro día a día y de las que seguramente formamos parte nosotros también. La “tecnología inteligente” ha cambiado la manera que teníamos de comunicarnos y relacionarnos con los demás, creándonos una falsa necesidad y dependencia, haciéndonos en muchos casos incapaces de prescindir de ella y de los múltiples servicios que ofrece.

Está claro que no podemos negarnos al avance tecnológico y que debemos estar adaptados a los nuevos tiempos. Pero, ¿cuándo debemos preocuparnos?, ¿cuándo la afición se convierte en adicción?

Los límites entre un uso abusivo o una dependencia son difíciles de establecer, sobre todo por la ausencia de criterios diagnósticos y la “normalización” que hacemos del uso de estas tecnologías. Vemos normal comer con el teléfono encima de la mesa; entrar en las redes sociales recién levantados para informarnos de las últimas noticias, como si de un periódico se tratara, o convertir la conexión virtual en el hobbie preferido de nuestro tiempo libre. Y es que relativizamos estas conductas potencialmente adictivas y ritualistas porque se han convertido en un fenómeno social, minimizando la importancia de los efectos perjudiciales y de las múltiples consecuencias psicopatológicas que comportan y que irán en aumento.

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Cuando el uso del móvil o de Internet interfieren significativamente en la vida laboral, personal y/o social de la persona, entonces, es probable que nos encontremos delante de una posible adicción. Desatender las obligaciones, ver disminuido nuestro rendimiento escolar o laboral, sentir incontrolabilidad ante el impulso de conectarse, reducir el abanico de actividades sociales que antes nos resultaban gratificantes, incrementando el tiempo de conexión y la atención empleados por encima del previsto, serían algunos indicadores de la existencia de un problema.

¿Todos podemos ser adictos?  Detrás de estas potenciales adicciones se encuentran algunas variables psicológicas y rasgos de personalidad asociados. La baja autoestima, una elevada impulsividad, impaciencia e irreflexivilidad, altos niveles de extraversión en busca de estimulación, bajo nivel de afectividad, una elevada necesidad de aprobación y reconocimiento social, rasgos ansiosos y altos niveles de neuroticismo serían algunos de los rasgos más correlativos. En cambio, para la adicción a Internet, predominaría la introversión, además de déficits en habilidades sociales, que explicarían la comodidad que experimentan algunos usuarios al mantener un contacto virtual, evitando así la exposición de un contacto cara a cara.

Algunas de las conductas manifiestas más frecuentes que indicarían un posible uso adictivo serían consultar el teléfono móvil en intervalos muy cortos de tiempo, mirar constantemente el nivel de batería por miedo a quedarse incomunicado, comprobar compulsivamente que llevamos encima nuestro dispositivo y que no lo hemos perdido (cuando en realidad no lo hemos movido de sitio), hipervigilancia ante la espera de mensajes de otros usuarios y necesidad de responder al instante. En los últimos años se está utilizando el término Nomofobia (del inglés No- Mobile- Phone- Phobia) para describir el miedo irracional que algunas personas experimentan al olvidarse el teléfono móvil en casa o al estar separado de él. Regresan para cogerlo y manifiestan una elevada ansiedad si lo pierden, se quedan sin batería o no les funciona correctamente.

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Pero, ¿qué sucedería si se limita el uso del móvil o Internet a un posible adicto?  Aunque estas adicciones comportamentales no se recogen en las clasificaciones diagnósticas oficiales, se ha observado que los síntomas más frecuentes que se producen ante la privación o restricción de estas tecnologías son semejantes al Síndrome de Abstinencia que se da en otras adicciones a sustancias. Esta abstinencia, debida al cese o a la privación del uso, causa un gran malestar, con síntomas tales como ansiedad, un constante estado de alerta, agitación psicomotora, conductas de búsqueda de gratificación inmediata, un deseo fuerte de conectarse a la red (semejante al craving), irritabilidad, dificultades para la concentración, dificultades para iniciar o mantener el sueño, repentinos y fuertes cambios emocionales, así como pérdida del sentido control y la realidad.

El teléfono móvil y las redes sociales suponen una gran fuente de reforzamiento y gratificación, sobre todo para los más jóvenes. Cómo sucede en las adicciones, la conducta adictiva tiene como finalidad evitar las consecuencias que la abstinencia produce; en otras palabras, el sujeto que se conecta constantemente a Internet o utiliza su teléfono móvil ya no lo hace tanto por esa gratificación inicial que le producía, sino para evitar la ansiedad que se generaría por el hecho de no conectarse.

Estas nuevas adicciones se relacionan cada vez más con trastornos psicopatológicos graves. Se observan cuadros depresivos, caracterizados por baja autoestima, pérdida de interés o placer por actividades que antes resultaban gratificantes, apatía y sensación de vacío, sentimientos de inferioridad, inseguridad e incluso aislamiento. También se han relacionado con elevados niveles de estrés, que se traducirían en ansiedad, falta de concentración, respuestas fisiológicas intensas, fácil reactividad, insomnio, y en los casos de estrés más prolongado, potenciarían un estado de ánimo depresivo. El uso excesivo de las redes sociales y del móvil también potencia rasgos narcisistas, llegando en algunos casos a hablar de un narcisismo patológico; con cada foto, cada actualización, cada estado, buscan la respuesta de otros usuarios, la influencia y popularidad, en un afán por llamar la atención, lograr admiración y aceptación. Hablando de ellos mismos y haciendo públicos detalles de su vida personal se convierten en los protagonistas absolutos de los chats de grupo y de las redes, adoptando en algunos casos un papel cercano al de una auténtica “celebridad”; necesitan nutrirse de los comentarios positivos y “me gusta” del resto de usuarios, conductas que subyacen a una autoestima vulnerable, una fuerte sensibilidad ante las críticas y un potente miedo al rechazo.

¿Qué podemos hacer ante una posible adicción? El primer paso es aceptarla. Reconocer que tenemos un problema es la base de cualquier cambio. No existe un procedimiento único para todos, pero sí unas pautas generales que pueden ayudarnos. Reducir progresivamente la conexión a Internet o al teléfono móvil y planificar las horas que dedicaremos a su uso; ocupar nuestro tiempo realizando actividades gratificantes y provechosas; prever y anticiparnos a aquellas situaciones de riesgo que pueden llevarnos al uso excesivo (por ejemplo, el aburrimiento); controlar estímulos que nos inciten a ello (evitar tener el móvil cerca, desactivar el sonido de las alertas y mensajes); apagar el móvil antes de ir a dormir y, sobretodo, hacer un trabajo cognitivo, de concienciación colectiva, para darnos cuenta de que no es necesario un móvil o una red para la socialización, todo ello para conseguir una abstinencia absoluta y definitiva.

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Un uso adecuado del móvil y de Internet, que podamos complementar con nuestro día a día y que sirva como una herramienta de trabajo y de entretenimiento “sano” es posible. No debemos olvidar la importancia de un buen contacto social cara a cara, que sea real, en el que pueden apreciarse estados de ánimo e información verbal y no verbal imperceptibles a través de una pantalla.

Es importante recordar que NO es la tecnología la que provoca adicción, sino que somos nosotros los que nos hacemos vulnerables ante ella. Las ventajas que pone a nuestro servicio son muchas, y por eso debemos aprovecharlas para optimizar y hacer más funcionales nuestras vidas, sin convertirla en imprescindible para la comunicación básica. Debemos reflexionar ante todo lo expuesto si no queremos que en los próximos años estas potenciales adicciones se conviertan en uno de los principales motivos de consulta psicológica.

Tecnología SÍ, pero siempre bajo nuestro propio control.

-ESTRÉS, PROCESO Y AFRONTAMIENTO-

Los cambios, los problemas laborales, las relaciones interpersonales, los eventos familiares y económicos, la incertidumbre ante el futuro, son algunos de los muchos acontecimientos vitales que nos generan ansiedad y estrés. Nos asaltan dudas de si seremos capaces de hacer frente a tales situaciones, y es en ese momento cuando nuestro organismo puede reaccionar de muy distintas maneras.    

        ¿Hasta qué punto se considera “normal” la respuesta que damos ante una situación concreta? Cierto nivel de estrés es adaptativo, nos permite estar alerta y pone en funcionamiento una gran cantidad de recursos energéticos; pero cuando escapa a nuestro control, puede suponer una interferencia en nuestra vida, aparte de suponer un riesgo para la salud.

 

Podemos hablar de estrés positivo (eustress) cuando hacemos referencia a aquél que funciona como energetizador y motivador del sujeto, y de estrés negativo (distress) cuando interfiere y bloquea la respuesta de la persona. Esto está muy relacionado con el rendimiento que podemos obtener en una situación concreta y ya en 1908, Yerkes y Dodson establecieron una relación entre el rendimiento de un sujeto y la activación producida por el estrés en forma de “U” invertida: el rendimiento es mayor cuando los niveles de estrés son medios, ni muy altos ni muy bajos.

 

 

El estrés es un proceso que nuestro organismo pone en funcionamiento ante una situación de exigencia, cuando esa situación supera los recursos que la persona cree que posee para hacerle frente y/o considera que puede poner en peligro su bienestar individual. Son muchos entonces los procesos emocionales y cognitivos que influyen en esa respuesta, pero ¿qué nos sucede exactamente para que reaccionemos así?

 

Ante la situación, suelen darse dos fases: 1. Una primera más emocional y 2. Una segunda más cognitiva y controlada.

Primero realizamos una valoración NO consciente, automática y rápida del estresor, que suele ir acompañada de respuestas fisiológicas tales como aumento de la tasa cardíaca, sudoración, aumento del tono muscular que prepararían nuestro cuerpo para el ataque y la huida (reacción de alarma), gracias a la activación de los ejes neural y neuroendocrino. A continuación, procesamos con mayor profundidad la información, hacemos una valoración del riesgo que implica hacer frente a esa demanda y de si está en juego nuestro bienestar, estatus, autoestima, y todo aquello que consideramos importante para nosotros, seguida de una valoración secundaria en la que evaluamos los recursos que poseemos, las estrategias de afrontamiento que pondremos en marcha y si seremos capaces de resolver la situación. Si consideramos que sí tenemos los recursos necesarios para hacerle frente, entonces seleccionaremos la respuesta que creemos más adecuada, terminando así con el proceso de forma eficaz y retornando a nuestro organismo la homeostasis inicial.

1. Evaluación inicial automática        (R. emocional )

_________________________________________

2. Evaluación primaria

3. Evaluación secundaria                       (R. controlada)

4. Selección de la respuesta

     

        ¿Qué sucede si por el contrario la respuesta no da solución a la situación estresante y el afrontamiento se mantiene en el tiempo o se generaliza a otras situaciones? Los problemas relacionados con el estrés surgen cuando esa activación se mantiene, poniendo en funcionamiento el eje endocrino, que tiene unos efectos más duraderos y que conllevará el agotamiento de la persona y a la pérdida de control sobre la situación.

No todos reaccionamos igual ante situaciones similares; lo que para una persona puede resultar un estresor, no tiene porque serlo para otra. Dependiendo de la percepción de control que tenga la persona sobre la situación, el grado de previsión, de predisposiciones biológicas, de las experiencias previas que haya tenido y de la historia de aprendizaje, esta resultará estresante o no para la misma.

 

¿Existen estilos de afrontamiento que permiten clasificar a los sujetos a grandes rasgos?  En 1982, Meichembaun y Turk hicieron una clasificación de tres estilos cognitivos:

1. Autorreferente: Las estrategias que utiliza están enfocadas sobre sí mismo, no consigue tener claves adecuadas para orientar su conducta, por lo que probablemente no resolverá las demandas, originando así consecuencias negativas.

2. Negativista: Se trata de un estilo en el que el sujeto niega la existencia del estresor, sobretodo cuando este es incontrolable. Esta negación conlleva, por lo tanto, el problema sin resolver.

3. Autoeficaz: Puede considerarse el mejor estilo de afrontamiento, dado que busca la mayor información posible, tiene una alta expectativa de resultados, lleva a cabo habilidades efectivas que hacen que resuelva eficazmente la demanda externa y terminando rápidamente con la situación de estrés.

 

A nivel fisiológico, el estrés tiene efectos inmunosupresivos, ya que eleva el nivel de cortisol y corticosterona (glucocorticoides) en sangre, incrementando a la vez las respuestas depresivas y los sentimientos de indefensión del sujeto. También, reduce la inmunocompetencia, disminuyendo la actividad de las Natural Killers, unas células que se encargan de destruir los antígenos que aparecen en nuestro organismo, alterando así la capacidad de respuesta de nuestro sistema inmunitario y favoreciendo la aparición de determinadas enfermedades como el cáncer. Además, el estrés nos predispone a sufrir trastornos cardiovasculares, puesto que aumenta la actividad metabólica general y modifica la frecuencia cardíaca.

 

        ¿Cómo podemos reducir nuestros niveles de estrés? Existen numerosos recursos y técnicas, y deberemos escoger aquella que mejor se adapte a nosotros; las técnicas de relajación, la práctica de ejercicios aeróbicos, así como las técnicas de reestructuración cognitiva y las estrategias de afrontamiento serán algunas de las técnicas que nos ayudaran a afrontar las situaciones estresantes de nuestra vida, aumentando la sensación de control y elaborando un proceso efectivo para dar respuesta a la demanda planteada. Ante una mayor capacidad para afrontar las demandas ambientales, mayor deberá ser también la intensidad del estresor para producir efectos negativos en nuestro organismo.

 

Nuestro bienestar tanto físico como psicológico deben primar sea cual sea la situación a la que nos enfrentemos; por eso, poseer unas buenas claves y estrategias nos permitirían poseer también una mayor salud.

 

Bibliografía:

LABRADOR; CRESPO. Estrés. Trastornos psicofisiológicos. Eudema, 1993

LAZARUS, R.S; FOLKMAN,S. Estrés y procesos cognitivos. Martínez Roca. Barcelona, 1986.