GRACIAS
Quiero dar las gracias a todos los pacientes que habéis confiado en nosotros. Habéis compartido un trozo de vuestras vidas para que os guiaramos en vuestro crecimiento personal y eso no es nada fácil, hay que ser “valiente” para mirar bien lo que llevamos en nuestro interior y decidirse a cambiar cosas que llevamos enquistadas desde hace tiempo. Llevar a cabo una terapia supone muchas más cosas que desahogar angustias, es necesario ser conscientes de nuestra manera de pensar, de actuar y de como influimos en las cosas que nos suceden. A partir de ahí, intentar cambiar, en la medida de lo posible, aquello que nos está haciendo sufrir.
Es bonito ver la evolución entre el inicio, el transcurso y el final de una terapia. En este cambio, son protagonistas tanto la comunicación verbal como la no-verbal, y ésta última sin tener voz da muchas pistas de cómo está el paciente. En la primera visita, la mirada, la expresión del rostro, la manera de vestir y de moverse acompañan al paciente y son una muestra del sufrimiento, de la ansiedad, del desconcierto de todo aquello que está presente en ese momento de su vida. En el transcurso de sus visitas, ver cómo se van relajando estos aspectos es una muestra de que el paciente se va liberando de algunas cosas. Este aspecto se palpa en su mirada, en la relajación de su cara y en que los que habían perdido las ganas de arreglarse aparecen con un aspecto mucho más animado, con ganas de cuidarse más de lo que habían podido hacer hasta ese momento. El final de la terapia, el paciente se ve en perspectiva y aprecia los cambios que ha conseguido hasta el momento, cambios que en un principio le costaban un esfuerzo y ahora le salen de una forma mucho más natural y espontanea.
En todo este proceso nos dejais acompañaros y como sabemos que no es nada fácil os damos las gracias por llevarlo a cabo .Muchos sabéis que también nos habéis hecho sentir muchas cosas y guardamos un buen recuerdo vuestro.


