25 anys de pertinença al COPC

 

El Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya va celebrà, el divendres 24 de febrer, la festa del Patró de la Psicologia amb un acte institucional de reconeixement als professionals que compleixen 25 anys consecutius de relació col·legial. A més, va nomenà sis personalitats vinculades amb la salut i la psicologia com a col·legiats/ades d’honor.

El Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya celebra la festa del Patró de la Psicologia
La celebració coincideix amb la diada del patró Juan Huarte de San Juan, un metge fisiòleg del segle XVI que és considerat el precursor de la psicologia moderna, perquè va usar l’observació, la revisió crítica i la formulació d’hipòtesis en els seus anàlisis de les aptituds físiques i intel·lectuals de les persones.
Enguany és la tercera edició de la celebració d’aquesta festa i es convida als col·legiats i col·legiades que al llarg de 2016 va complir 25 anys de col·legiació consecutiva a assistir-hi. A banda, es vol distingir per la seva contribució a favor de la psicologia a Mercè Mitjavila, Roser Pérez Simó (a títol pòstum), Maria Dolors Petitbó, Itamar Rogovsky, Manuel Mariano Vera i Miquel Vilardell.
Nuestro compañero y director de Grup 7 Psicòlegs, Sergio Florit, recibió el pasado 24 de febrero el reconocimiento a sus 25 años vinculado al Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya. Y en su caso hay que reconocer que estos 25 años también han sido como profesional de la Psicología Clínica y como Perito Forense Psicólogo.
El acto reunió aproximadamente a cien personas entre las cuales estaban los aproximadamente 40 psicólogos que en las diferentes especialidades cumplían el requisito de la afiliación en esos 25 años de forma ininterrumpida.
Se entregó también el pin de oro de la Psicología a diferentes profesionales del mundo de la salud que lo recogieron y tuvieron la oportunidad de decir unas palabras de agradecimiento, como esto no pudo llevarse a cabo para todos los profesionales que cumplían 25 años, y ya que nosotros tenemos nuestro propio foro de opinión en esta página recogemos unas palabras de nuestro director y así nos quitamos la espinita.
Sí que me apetece poder contar algo. Ya han pasado 25 años desde que me licencié y me colegié, y puedo decir con orgullo que además han sido 25 años ejerciendo la profesión -no solo pagando la adhesión al colegio-,  atendiendo pacientes, dando clases, escribiendo, ejerciendo como forense, haciendo selección de personal y coaching…entre otras cosas que para no aburrir no sigo. Hoy me doy cuenta al mirar hacia atrás de lo que significa.
En los agradecimientos de los psicólogos que acudieron a recoger el pin de oro del COPC, había menciones a instituciones, cargos públicos, publicaciones…todo muy académico. Eso se premia. Los psicólogos como yo, y hay muchos compañeros que seguro están de acuerdo conmigo, no seremos nunca reconocidos por nuestra institución -Colegio Oficial de Psicología de Catalunya-, pasamos desapercibidos. ¿Por qué?. Sencillo. No tenemos visibilidad, ejercemos la práctica privada, somos autónomos, dirigimos pequeños equipos, pero no formamos parte de ninguna institución y desgraciadamente parece no hagamos una función destacada en la Psicología. Curiosamente somos la mayoría -paradoja, en este caso la mayoría es menos importante-. Nunca seremos reconocidos en la atención a nuestros pacientes, por otro lado tampoco hace falta, nuestro reconocimiento nos los dan ellos mismos: nuestros propios pacientes o clientes. Pero es triste que desde el COPC no haya por lo menos una mención a todos esos profesionales que trabajamos en la atención directa, en cubrir la falta de asistencia desde la pública y que ejercemos una función social poco reconocida. En 25 años he visitado más de 1000 personas y he hecho otros tantos informes periciales, así como horas de docencia o de coaching, y realmente me siento orgulloso de ello, y felicito a los compañeros que como yo ha hecho tareas similares. Formamos parte de la sociedad, ayudamos a mejorar y contribuimos modestamente a conseguir  la estabilidad y la felicidad. Yo me siento contento de la carrera que escogí, cuando aún muy bien no sabía qué hacer en la vida.
Siento que debo mencionar también que este camino no ha sido fácil, que los que nos dedicamos a la privada debemos luchar como lo hacen todos los autónomos, solos sin ayudas institucionales y muchas veces sin el apoyo de nuestro propio colegio. Debemos promocionarnos, formarnos, anunciarnos, renunciamos a horarios estables y lo hacemos en muchos casos desde la soledad. Yo me siento afortunado porque siempre he compartido espacio en Grup 7 Psicòlegs, en diferentes maneras con socios o con colegas que colaboran, han sido muchas etapas desde la fundación en 1993 pero en líneas generales todas positivas. No sé si yo solo hubiese sido capaz.
 
Agradezco a mis socios fundadores de GAMS y posteriormente Grup 7 Psicòlegs la posibilidad de formarme como profesional y como persona. Recién licenciados ya emprendimos esta aventura que ya tiene más de 25 años y de la que me siento feliz y orgulloso. Agradezco a quienes han sido mis maestros en diferentes etapas de mi vida y que despertaron y despiertan en mi la pasión por la Psicología: Ramon Llaurado, Antoni Bolinches, Juan Antonio Portuondo por nombrar solo algunos. Agradezco a todos mis pacientes desde Agustín a Neus, del primero al último y esperando sean muchos más, sin ellos mi trabajo no tiene sentido. Agradezco a todos los profesionales que han compartido y colaborado en hacer de Grup 7 Psicòlegs un centro reconocido en Barcelona, imposible mencionarlos a todos -gracias a las Elenas, Gemmas, Sandras etc..-   He vivido con todos ellos un camino de aprendizaje, de alegrías y sufrimientos, pero no lo cambiaría. Gracias a mi familia y amigos que han tenido que soportar los malos momentos, mi agotamiento al llegar a casa, mis pocas ganas de hablar por las noches y a veces el sufrimiento compartido con mis pacientes.
No sé cuántos años más me quedan, no sé cómo me aguantará la mente, ya voy teniendo una edad, pero sé que el día que profesionalmente acabe me gustaría pensar que he podido ayudar  y que, aunque sea en una pequeña parte, os quede un recuerdo positivo de la experiencia terapéutica.
Sergio Florit Expósito
 

 

 

A la memoria de mi padre

Escribir sobre lo que nos importa y sobre las personas que han marcado nuestra vida suele ser difícil. Pero es un ejercicio. Este pequeño fragmento de un libro, que no sé si acabaré algún día, y que a continuación relato forma parte de ello, y quiere rendir homenaje a una de las personas más importantes en mi vida. Hoy hace treinta años que falleció. Los cigarrillos se lo llevaron. Se quedó el recuerdo de un padre, su cariño y su ausencia, sirvan estas palabras para seguir en contacto con él.

Al meu pare, Vicenç Florit Rotger, desitjo  que continuem estan propers

 

 

Cigarrillo 2    Los primeros años

   Cruzó la calzada. Seguía deambulando. El frío disipaba el humo, acariciaba su rostro tenso y de repente su mente viajó al pasado. ¿Qué le llevó hasta ese recuerdo?  En esa noche quizás todo cobraba mayor valor y se reimportaba. La imagen de su abuelo surgió, con esa boina que sólo puede acompañarse de un bastón y que pese a la sensación de fragilidad, en su abuelo, adquiría el conjunto propio de alguien que sabía.  Empezaba bien el proceso, por fin alguna luz.
Los paseos de la infancia acudieron como un bálsamo al frío, al dolor, al cansancio.  No había mejor compañía en su infancia que la de él. Era poco hablador, pero cuando explicaba sólo podías escuchar. De sus labios surgía una voz, ya temblorosa por la edad, pero que fluía al contar las historias que aquel niño de cinco años absorbía. Muchas de ellas no explicaban “nada más” que recuerdos de un viejo zapatero que tuvo que emigrar para poder sacar, como muchos, a su familia adelante. Que abandonó su raíz y su sentir. Jamás volvió. El anciano de la boina le relataba las historias que sus clientes le dejaban en el aire, mientras él golpeaba con habilidad las tapetas de goma de la Sra. Luisa de la carnicería.   

   –Qué dolor en las piernas siempre de aquí allá, que bien está usted aquí Sr. Francisco, le cambio cuando quiera el trabajo -le decía la Sra. Luisa mientras escuchaba el sonido del martillo de hierro sujeto a un mango usado de madera.

   O remendaba los agujeros en la suela de un maltratado calzado del Sr. Antoni, a quien su trabajo de “viajante” obligaba al desgaste.
No era lo que decía -el humo seguía escapándose- era la pasión que ponía, el cómo se centraba en contar la historia para que su nieto la disfrutara, así lo hizo durante los escasos años en los que le enseñó a vivir. Quizás, seguro, fueron pocos. Ojalá ahora pudiera recuperar ese espíritu positivo, sereno y transmisor.

   Los pies envueltos con el cariño del zapatero de su abuelo lo dirigieron hacia el primer local que interrumpió su caminar. Martín, -así lo llamaron- y así se sentía orgulloso de llamarse. Su nombre no recordaba a ningún antepasado, su padre un indisciplinado periodista, decidió no homenajear a nadie. Él –su padre- era de los que creían que la biografía personal no puede empezar con un nombre prestado. Fue un hijo deseado, por lo menos era esa la opinión de su madre una pescadera de reconocido corte en el mercado de Santa Catalina. Tardó en llegar, al periodista ya le parecía demasiado tiempo, -las noticias, las buenas noticias no se hacen esperar- decía. Así que cuando Martín llegó, el periodista se disponía a cubrirse con la manta del sueño bien merecido después de cubrir un pequeño incendio en un quiosco de las ramblas. No llegó hasta bien entrada la mañana. Los insistentes timbrazos del teléfono no lograron alterar su descanso, dormía poco, pero cuando lo hacía no tenía sentido despertarlo, cerraba sus canales, sus sentidos y se abandonaba a lo que sólo él sabía. Nació pequeño, insignificante, al igual que ahora se sentía.

   El zapatero se sintió orgulloso. Por fin un nieto varón. Todavía eran tiempos en los que llevar el apellido en la pole, era importante. Un niño que llevaría el apellido del abuelo, del padre y que traspasaría algún día a un hijo.

   Su infancia transcurrió como lo hacía la de la mayoría de muchachos, escuela pública, casa pequeña y rodeado de la familia. Martín fue hijo único, no se podían permitir más en aquella época, tanto el periodista como la pescadera consideraron –sin preguntar, claro a Martin- que su destino sería estar solo. Quizás eso marco su destino. Una decisión impremeditada, funcional y basada en los sufrimientos que ya incluso antes de nacer el pequeño Martín traería a su familia. Abuelos, padres e incluso algún animal doméstico acompañaron los primeros años de vida de un niño que fue querido pero al que nunca se le reconoció, para todos fue un regalo, pero todos querían disfrutar de él sin compartirlo; bueno, todos no, el periodista no podía hacer más que cubrir diferentes noticias y así fue perdiéndose los cumpleaños que inexorablemente se sucedían año tras año y que hacia alargar los pantalones de sus frágiles piernas. Eso sí nunca falto un regalo físico, solo falto el abrazo siguiente al presente, el reconocimiento para él de que se le quería  y no solo a la fecha. Aprendió a vivir así, y luego se arrepintió de no saber rectificar.
La vida nos da la oportunidad de equivocarnos, pero raramente nos permite rectificar a tiempo. Martin se sabía querido. Así transcurrieron los años, atenciones afectivas repartidas y amistades que duraron una vida.

   El silbido de un vehículo perfiló la sombra de Martín cuando, éste, absorto en sus pensamientos del pasado atravesaba la calle. El ruido del motor, la sensación de peligro y la aceleración del corazón hicieron caer el primer cigarrillo al suelo. Se quedó mirando la colilla humeante todavía en la calzada y súbitamente fue consciente de que había entrado de lleno en un proceso del que ya no podría salir sin una respuesta, las primeras bocanadas le había sugerido, y sin pretenderlo le hacían dirigirse hacia su destino.
Levantó la vista.

Gracias por estos 20 años

Me resulta extraño y a la vez muy emotivo este aniversario. Como socio fundador de Grup 7 Psicòlegs estos 20 primeros años  han tenido más vivencias de lo esperable. Realmente ha sido como ver crecer a un niño en sus diferentes etapas. Un niño que ha tenido muchos padres y madres que lo han hecho crecer. Personas de una sensibilidad y una implicación sin las cuales Grup 7 no hubiese sobrevivido a sus primeros años de andadura.

 

Este andar ha sido acompañado por psicólogos, terapeutas, psiquiatras, abogados, alumnos y sobretodo y fundamentalmente por nuestros pacientes. Estos han sido los que realmente han motivado nuestro existir.  Estoy tentado de nombrar a algunos pero ni el secreto profesional ni el pensar que sería injusto con otros, me lo permite. Aunque estoy convencido que se darán por aludidos cuando lean esta pequeña nota. Sus recomendaciones, su actividad en nuestro centro en grupos y charlas, ha sido y es fundamental para que Grup 7 subsista, en un clima económico como el de hoy, en un sector difícil como el de la asistencia privada y en una profesión de la que todavía, y me duele decirlo, aun se tienen muchas reservas. A ellos, a vosotros, también muchas felicidades, habéis contribuido de forma involuntaria a nuestro crecimiento, al de Grup 7 como centro de terapia reconocido en Barcelona y a mi personalmente por todas las experiencias de las que me he enriquecido en mis veintidós años de práctica profesional.

 

Mis compañeros. Algunos han sido mucho más que eso. Para todos tendría una mención especial, difícil, mucho. Los componentes iniciales de Grup 7, por aquel entonces Gams, Gemma, Ana, Miquel y Silvia. Las uniones posteriores con Maribel y Antolina. Leonor y su energía. Las rupturas y nuevos cambios. Loli y su sensatez, a pesar del agotamiento. M Angelina con todo lo que supone. Dani, hoy con proyección nueva. Marga, Rita. Rosser  enriquecedora e inalcanzable. Pilar, en una nueva etapa. Victoria, Itxasne y su fresca pintura, Roberto, Cristóbal, Mónica, Montse, Vicent, Desiree,  Sandra y su actividad, Laia. Gemma y su ilusión.A Josep, Jose Manuel y Elena, joven y con mucho futuro. Resulta melancólico y emocionante  a la vez. Demasiados recuerdos emotivos y falta de capacidad para expresarlos.

 

A mis maestros que todos ellos me han llevado a lo que soy o a lo que intento, un recuerdo muy especial para Ramón Llauradó, Portuondo, Bolinches, Grimberg, Soria y Juan Pulido. Me dejo muchas influencias, pero ninguna ha quedado en vano.  

Agradecer a mi familia lo que han tenido que sufrir por mi dedicación, a veces no devuelta a lo que me han dado. Y con el deseo que algún día mis hijos puedan ver en Grup 7 Psicòlegs un deseo de profesionalidad, de ilusión y de realización que les pueda servir para desarrollar sus futuros proyectos.

Gracias a todos y seguro a muchos más de los que he sido capaz de mencionar.

 

 

FAQ’S: Mi primera vez en el psicólogo

¿Cuándo tomar la decisión de ir al psicólogo?

Hay momentos en los que podemos sentir un malestar emocional o bloqueo que nos impide continuar con nuestra vida diaria de una manera plena y satisfactoria. A veces, pensamos que no tenemos los recursos necesarios para hacer frente a situaciones que nos pueden resultar desagradables o problemáticas; en otros casos, observamos que algo ha cambiado en nosotros sin saber cómo gestionar las nuevas emociones que esos cambios nos suscitan.

Dar el paso para consultar a un psicólogo puede ser una buena elección para restaurar el equilibrio emocional y reorientar nuestra vida. Si somos capaces de acudir al médico general cuando padecemos alguna dolencia física, ¿por qué no hacerlo con el especialista de las dolencias psíquicas o emocionales?

¿En qué aspectos me puede ayudar un psicólogo?

El psicólogo es un profesional especializado en el comportamiento humano, analiza las emociones y busca soluciones a los posibles conflictos que se producen en determinados momentos de nuestra vida. Los aspectos en los que nos puede ayudar son reducción de síntomas, ayudar a reflexionar sobre nuestros cambios vitales y orientación de objetivos. Disminución de la ansiedad, reducción de la tristeza, aprender a tolerar el estrés.

 

 

 

Es la primera vez que busco un psicólogo y preciso referencias. ¿Qué garantías puede ofrecerme su centro?

Somos un centro con más de 20 años de trayectoria profesional que nos avalan en el tratamiento de amplios problemas psicológicos. Contamos con especialistas de diferentes ámbitos preparados profesionalmente y con una gran experiencia en el trato con personas.

Nuestro trabajo esta garantizado por la entrega profesional y el buen hacer de todo el equipo de Grup 7 Psicòlegs.

¿Es muy grave lo que me ocurre? ¿Mi problema tiene solución?

En ocasiones experimentamos emociones que no entendemos o no sabemos gestionar. Es importante tener en cuenta que sufrir emociones intensas y desagradables no implica tener una patología grave. El psicólogo le ayudará en ese proceso de cambio y en la expresión de esas emociones molestas que le impiden seguir con su día a día.

Generalmente solemos expresar que todos los problemas tienen solución lo que hemos de encontrar es el momento de darles esa resolución.

¿Es necesario contar lo que se dice en las sesiones con mi pareja o mi gente de confianza?

El proceso terapéutico es individual y personal, está sujeto a las reglas de confidencialidad y a la necesidad personal de hacer participar a otras personas en su propio proceso. Por lo tanto, queda al criterio de la persona comentar o decir a su pareja o allegados lo que se habla en la sesión y por tanto también a mantener lo que trascurre en la misma bajo el anonimato.

 

A veces, puede que nos sintamos cómodos hablando de nuestras emociones con ciertas personas pero no con otras. Lo mismo sucede con lo que se dice en terapia; hablar con familiares o amigos de lo que se dice en las sesiones es una elección personal que cada uno deberá tomar en función de si puede beneficiarle en algún aspecto.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

Cada caso es único y, por lo tanto, no es posible establecer un número específico de sesiones. El número es variable, en función de la problemática de cada paciente. A medida que avanza el proceso terapéutico, es posible determinar con una mayor precisión las sesiones que pueden requerirse.

¿Cuándo puedo concretar la primera visita?

Desde el primer momento en que se ponga en contacto con nosotros podemos acordar un día de visita que se adapte a sus horarios y preferencias. Nuestra flexibilidad horaria permite establecer visitas tanto de mañanas como de tardes.

¿Cómo trabajan en su centro?

La primera visita una vez concertada es de evaluación de la problemática, para un mejor enfoque del las siguientes, conocimiento previo del terapeuta y paciente y puesta en común de los objetivos. A partir de ahí, se traza un plan terapéutico acorde con la línea del profesional y en conveniencia con el paciente.

¿Tratan a niños en su centro?

Sí, contamos con psicólogas infantiles y logopedas que podrán ayudar a sus hijos si así lo precisan.

¿Cómo funcionan las sesiones? ¿Cuánto duran? ¿Cuánto cuestan?

En términos generales, son sesiones semanales de 1h de duración, que pueden reorganizarse y modificarse en función del caso y la evolución. A medida que avanza el proceso terapéutico, las sesiones se van espaciando en el tiempo, siempre bajo la decisión del psicólogo y en función de los cambios percibidos en el paciente. El precio por sesión se ajusta a los cuadros de los honorarios de los diferentes colegios profesionales. Para una información más precisa, no dude en contactar con nosotros.

No sé si preciso de un Psicólogo o de un Psiquiatra. ¿Qué diferencia hay entre ambos?

Un Psiquiatra es un profesional de la Medicina especializado en la evaluación y tratamiento de los procesos químicos y fisiológicos relacionados con la salud mental. Un psicólogo, en cambio, es un profesional que ha cursado la carrera de Psicología, encargado de la evaluación y tratamiento de los problemas de origen psicológico, analizando su causa y los factores por los que se mantiene en el tiempo. La labor del Psiquiatra está encaminada al tratamiento médico del problema, a diferencia del Psicólogo, que profundiza en los problemas psicológicos, ayudando a la persona mediante técnicas y habilidades a reducir su malestar y a potenciar sus propias capacidades.

¿Cómo serán tratados los datos y la información que aporto en las sesiones? ¿Hay confidencialidad?

Todos los datos personales e información aportados durante las sesiones son totalmente confidenciales. La confidencialidad es uno de los deberes recogidos en el Código Deontológico  del psicólogo, de manera que nuestros especialistas les garantizan un correcto ejercicio profesional.

¿Existe la posibilidad de hacer sesiones on-line?

Sí. Nuestro centro cuenta con la posibilidad de realizar terapias on-line para aquellas personas que por motivos de desplazamiento u horarios prefieran esta modalidad a la presencial.

 

Fin del verano, nueva despedida.

Acabaron las vacaciones y volvemos a nuestra rutina. Rutina en muchos casos deseada, volvemos a nuestros quehaceres, a retomar nuestros trabajos y nuestra actividad diaria. Nos reencontramos de nuevo con los compañeros de trabajo y con el quiosquero, con los anónimos pasajeros del metro que solo somos conscientes que pertenecen a nuestras vidas cuando su cara nos advierte de un conocimiento fugaz, aquel que se produce de la repetición, de compartir un espacio que nos traslada. Con la ropa de trabajo, los horarios, la comidas pactadas En mi caso, y desde hace unos años, el mes de septiembre se convierte en un mes difícil, triste y lleno de despedidas, estoy empezando a temerlo.

Este septiembre de 2010, –y decían que el 2010 iba a ser un año excelente, por aquello de la numerología- ha comenzado con despedidas. Lamento la muerte del padre de un amigo y a la vez buen amigo y entrenador en mi época infantil. Falleció el sr Salguero. Un hombre alegre, así lo recuerdo, amante de la broma. Un artista, le gustaba dibujar y pintar. Todavía recuerdo con cariño el diseño atrevido y casi pornográfico de la primera carpeta de estudios, que él me ayudo a diseñar para comenzar mi carrera universitaria. Lo conocía desde los seis años de edad. El futbol nos mantuvo unidos durante años, a ello le sumaba y fue su origen la amistad que mantengo todavía con su hijo. Nosotros éramos jóvenes, nos gustaba jugar al futbol y él se empeñaba en enseñarnos tácticas, empecé a ver, yo y mis compañeros, no ausentes de sorpresa la utilización de pizarras en los partidos, de extraños movimientos en ella que indicaban lo que debíamos hacer en el campo –bueno supuestamente- nuestros trece años no daban para seguir la buena voluntad formativa del Sr.Salguero. Él también llevaba su libreta, en los partidos y en los entrenamientos se servía de ella para dirigir los ejercicios. A veces se enfadaba, pero siempre  el buen humor prevalecía. Su deje andaluz le delataba el carácter. Hizo mucho por nosotros en una época en la que la formación deportiva escaseaba y que solo la buena voluntad de algunos padres, entre ellos él, hacía que se pudiera disfrutar de esas actividades escolares. El lunes le dábamos su último adiós. Allí me reencontré con viejos amigos, que no había vuelto a ver y qué cambiados por el paso de treinta años me hacía ajustar la vista para reconocerlos tras las canas, los kilos y algunas arruguitas. Allí estábamos los dos primeros capitanes a los que el sr.Salguero entrego el brazalete, los dos sentados en el banco de la misa. Allí estaban sus amigos coetáneos, por los menos algunos de ellos, otros ya también faltaban. Y cómo no su familia, sus hijos y su esposa. Se ha ido un amigo, un hombre divertido, un estudioso autodidacta. Seguro le recordaremos. Descansa en paz Antonio.

“Nada permanece todo cambia”, recuerdo a un amigo que tenía costumbre de citar a Parménides, filósofo griego que acuño la frase, y que solía utilizarla no siempre de la mejor manera pero que el tiempo le ha dado la razón, a Parménides digo. El ser humano vive desde el principio de los tiempos buscando la eternidad, el no fin, el mantenimiento de la existencia por encima de todo, yo mismo soy de los que piensan que todo tiene solución, que siempre hay una manera de no dar por finalizado algo, que se puede siempre dar una vuelta de tuerca más, que el tornillo aguantará. A veces eso no ocurre así. No aceptamos el final, todo lo que se acaba lleva intrínsecamente asociado el recuerdo de algo que no volverá, que se nos escapó que no hicimos bien, que deberíamos haber hecho no sé qué para que se mantuviese…pero en ocasiones no hay otra manera, seguramente quien se equivoca soy yo.

También hay despedidas en mi entorno profesional, personas que han dejado una huella imborrable en mi vida y que han decidido emprender otro camino. Les debo mucho y no se lo he agradecido suficiente. Estuvieron haciendo crecer el proyecto Grup 7 y a la vez me ayudaron emocionalmente. Sus palabras, su esfuerzo, su empuje, su creatividad son insustituibles. Éste septiembre también lleva su despedida, y el reconocimiento de lo mucho que personalmente me han aportado, gracias.

Quisiera terminar, esta breve nota, que sería mucho más extensa pero quizás no necesaria en este medio, con una cita: “aquellos que deliberan exhaustivamente antes de dar un paso, se pasan la vida sobre una sola pierna” Anthony de Mello. Muy interesante reflexión. Difícil, no imposible.