Aumenta el Acoso Laboral

El pasado día 7 de diciembre EL PAIS publicaba un artículo donde referenciaba el aumento de las denuncias por Acoso Laboral en Catalunya. El cual trascribimos a continuación y que refleja como cada vez en mayor número se afectan los derechos fundamentales de los trabajadores y como cada vez son más las personas que se atreven a denunciarlo. Joaquim Vilar , presidente de AVALC -asociación con la que colaboramos estrechamente- es mencionado en el artículo como referencia en Catalunya debido a su asociación y al trabajo de la misma.

 

Las denuncias por acoso laboral se han disparado un 60% en lo que llevamos de año, según datos de la Inspección de Trabajo de Cataluña. La entidad registró el año pasado 275 casos de empleados que consideraban que se había vulnerado su derecho a la intimidad y a la dignidad. En lo que va del año, los denunciantes ya ascienden a 439, seis veces más que hace dos años. La crisis económica ha enrarecido el ambiente en muchos centros de trabajo, afirman sindicatos y asociaciones. La tensión creciente ante un posible despido sacó lo peor de algunos y empujó a otros a aguantar y callar. Pero desde 2013, la cifra de empleados que se quitan la mordaza crece. Como Ernesto Tejeda, un repartidor de un franquiciado de una multinacional de paquetería que ha denunciado a la empresa por intentar “asfixiarlo” quitándole faena para que renuncie.

/ MASSIMILIANO MINOCRI Un dron vuela por el interior de las alcantarillas de Barcelona.

Tejeda conduce su furgoneta de lunes a viernes hasta su centro de trabajo y se queda sentado fuera de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00, horas en las que debería comenzar y acabar su jornada laboral. Lo hace desde el pasado mes de abril, cuando reclamó que le pagaran lo que le debían y que dejaran de reducirle los pedidos, ya que gana de acuerdo a cuántos reparta. Asegura que desde entonces, sus compañeros tienen prohibido hablarle y en la compañía no le abren la puerta ni para dejarle usar el lavabo. Él exige a sus empleadores que le despidan para “poder respirar”. Ellos, que dimita.

El presidente de la Asociación de Víctimas de Acoso Laboral de Cataluña (Avalc), Joaquim Vilar, afirma que la situación más común de quienes tocan su puerta es aquella en la que se busca la renuncia del trabajador. “El acosador siempre tiene un fin: la baja o someter a alguien. Y con la crisis, hay muchos casos que a veces no constituyen acoso tal y como lo entiende la jurisdicción, que es injusta. Pero sí, situaciones de hostigamiento”, asegura.

Menos reparto

Tejeda trabajó cinco años en negro para l empresa recién llegado de Cuba porque no tenía permiso de trabajo. Cuando por fin regularizó su situación, le realizaron un contrato, “aunque me hicieron firmar una baja voluntaria sin fecha que no sé por qué no han usado”. Pero continuó cobrando en b la mayor parte del sueldo. Hasta que empezaron a reducirle los pedidos. “Pasé de ganar 3.000 euros a 859. Me han cortado la luz y el agua varias veces y quieren desahuciarme junto a mi mujer y mi hija de cuatro años”, lamenta. A esto se suman una denuncia al dueño del franquiciado por agredirle y otra por robo en su furgoneta, que al día siguiente de una discusión apareció con las lunas rotas, sin GPS y con un ramo de flores al lado de la puerta.

La secretaria de Salud Laboral del sindicato CC OO, Loly Fernández, considera que el aumento de las denuncias ante Trabajo se debe en parte a que el repunte del empleo de los últimos dos años ha hecho que la gente comience a perder el miedo al despido.

SIPHA. SíNDROME DE INDIFERENCIA PATOLÓGICA ANTE EL HOSTIGAMIENTO AJENO

Artículo publicado por nuestro compañero Josep Puig en colaboración con AVALC.

 

¿Que es el SIPHA?:

Es el síndrome de Indiferencia Patológica ante el Hostigamiento Ajeno.

Actualmente estamos viviendo en una sociedad muy competitiva. En el trabajo encontramos muchos casos de hostigamiento, entendiendo hostigamiento como una amplia gama de comportamientos ofensivos y cuyas conductas estan destinadas a perturbar o alterar a la persona que las recibe, bien sea a nivel psicológico o físico.

Ante estos comportamientos que se dan en todos los ámbitos sociales y en el caso que nos ocupa, también en el trabajo. Hablaríamos de acosadores, victimas y organizaciones toxicas. De todo ello se ha hablado por diversos autores y en profundidad. Sin embargo considero que nos hemos dejado un elemento importante en el proceso y/o al menos deberíamos darle un nombre que definiera la importancia de su participación como elemento clave para que se pueda desarrollar el hostigamiento, acoso laboral, psicológico, moral etc. Me estoy refiriendo al comportamiento de aquellos que lo presencian y/o tienen conocimiento del acoso y no hacen nada, dicen no saber nada, ignoran de forma voluntaria, niegan los comportamientos a sabiendas de que “no son aceptables por la conciencia social”… A ellos me gustaría referirme por considerar que son relevantes para que se produzca y/o mantengan los comportamientos hostiles hacia sus “compañeros” de trabajo. Creo que se merece que se les distinga por su importancia en el proceso y dejen de una vez por todas pasar de forma “disimulada e inadvertida y sin responsabilidad” (al menos moralmente) y sin que “se les pueda reprochar el no hacer nada porque refieren que: “no es cosa mía ni puedo hacer nada” o bien “algo habrá hecho”. Son personas que se repiten de forma patológica y para sentirse bien con ellos mismos se dicen que no pueden hacer nada, y que hay que hacer ver que no se ha visto para no ser implicados ni llamados a testificar. En mi opinión merecen una “acreditación” por su cobardía (si bien legal no moral). A estos “compañeros” de trabajo les adjudico el término de padecer el Síndrome de Indiferencia Patológica ante el hostigamiento Ajeno (SIPHA). Ello es aplicable en cualquier ámbito o situación social como actos de violación, vulneración de derechos, comportamientos abusivos de cualquier índole…. Por ello en una organización donde se esta produciendo mobbing, los personajes son : acosador, victima y los SIPHAS. Por supuesto dentro de estos también están los superiores que lo permiten y/o niegan (además de que deben asumir las responsabilidades que legalmente se les atribuyen por su NO intervención).

Quiero aclarar que SIPHA no es un término científico, solo lo considero un término para poder dar nombre a la indiferencia y pasividad de algunas personas ante los problemas y sufrimiento de las demás.

 

SIPHA EL COMPLICE POR INDIFERENCIA ANTE EL HOSTIGAMIENTO Y SUFRIMIENTO AJENO:

 

El SIPHA es cómplice o cooperador necesario es en los casos de hostigamiento (acoso laboral, sexual) Considero que su presencia es imprescindible para el mantenimiento de la hostilidad hacia la víctima. Si ellos no actuaran “ignorando” lo que esta pasando o por el contrario actuaran ya sea comunicando, apoyando a la víctima, negándose a ser “un corderito”…..el hostigamiento no podría perdurar. El acosador se sentiría solo, sin apoyo explícito y/o encubierto. Los acosadores son cobardes!!! Lo que ocurre es que se valen de los SIPHAS (además de la organización tóxica) para acorralar a la víctima y hacerle sentir débil y sin apoyo. Pretenderán que duden y se sientan culpables, les infundirán miedo. Ahora la víctima esta a su merced, esta indefensa y paralizada. Ya pueden actuar hasta que consigan su objetivo: que abandone el puesto de trabajo, o cambie su forma de comportarse en beneficio del acosador.

Los SHIPAS también pueden ser los Delegados de Prevención y/o representantes sindicales que “no actúan” en apoyo de la víctima y en beneficio de los derechos de los trabajadores. Deben saber que ellos tienen unos derechos como representantes de los trabajadores pero también OBLIGACIONES LEGALES que en caso de incumplimiento pueden incurrir en responsabilidad penal.

En nuestro Cödigo Penal se recoge la figura de Cooperador necesario y cómplice de los delitos o faltas. En mi opinión a los SIPHAS se les debe considerar una de estas figuras de responsabilidad por su participación e implicación necesaria para que se pueda llevar a cabo el hostigamiento o acoso laboral y sexual.

Mi intención es que de una vez por todas la figura del SIPHA no quede impune y menos aún se jacten de serlo.

Josep Puig Agustí

Psicólogo núm. Colegiado 11379

Psicólogo-perito forense de la Asociación de víctimas de acoso laboral de Cataluña (AVALC)

“Los inspectores médicos no podrán cobrar incentivos por dar altas”

 

El pasado 24 de enero el diario EL PAÍS publicó la noticia de que la Audiencia Nacional ha desestimado el cobro de incentivos por parte de los inspectores del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) en función del porcentaje de altas que dan en sus revisiones de enfermos de baja por incapacidad temporal. “En 2011, el INSS determinó que el 4% de ese complemento se cobraría si el inspector daba de alta al menos al 15% de los pacientes citados para reconocimiento médico. Ahora la audiencia Nacional confirma que no se puede imponer ese criterio porque lo unico que debe regir la actuación de un médico inspector es el estado de salud del trabajador, y en íntima relación con él, su capacidad laboral”. Algo que no debería desde mi punto de visto ser motivo de intervención de la Audiencia Nacional.

El fallo anula y desestima los motivos que presentó el Gobierno. Citando el artículo de Elena G. Sevillano): “Por cada 100 pacientes, 15 deberían salir de la consulta del inspector con alta médica por haber recuperado la capacidad laboral para desarrollar su actividad o con una propuesta de apertura de expediente de incapacidad permanente por considerar que el trabajador no va a recuperar su capacidad laboral o con la suspensión del cobro de la prestación de incapacidad temporal”

 

En el año 2011 el INSS estableció que el 4% del complemento de productividad de los inspectores médicos se cobraría si el inspector daba de alta al menos al 15% de los pacientes. Es por este motivo que la Audiencia confirma que estos profesionales se deben regir por “criterios objetivos y científicos” como el estado de salud del trabajador y su capacidad laboral, no por índices cuantitativos.

José María Morán, vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios (FAISS), aseguraba que “el criterio ahora anulado por la Audiencia condicionaba la función médica y técnica de los inspectores del INSS”, de manera que se presionaba la libertad de actuación del inspector en función del cumplimiento o no de unos objetivos que daban derecho a percibir un complemento de productividad.

 

Quizás la noticia sorprende menos de lo que debería. Incluso no es motivo de portada en los diarios o no abre informativos, pero a mí que trabajo en el campo de la salud si me llama la atención, y lo digo desde la vertiente de un profesional que atiende en el ámbito privado. ¿Cómo se puede dar el alta por motivos económicos?, me parecería tan poco profesional como no darla por los mismos motivos. ¿Porque el INSS juega con esa presión a los médicos?. Los profesionales de la salud deberían tener plena libertad y seguir su criterio médico para dar o mantener la incapacidad temporal laboral.

Me alegra la sentencia de la Audiencia Nacional.

Acoso laboral: un caso real

El pasado 11 de octubre acudió en defensa como Perito Psicólogo Forense nuestro compañero Sergio Florit que junto al letrado Manuel Allue se encargaron de argumentar los motivos suficientes para probar el caso de Mobbing que a continuación describimos en una entrevista de Rick’s Café. Esperamos sea de vuestro interés y en defensa de los cada vez más numerosos abusos laborales.

 

Alicia F: “Tenía la sensación de estar continuamente en el punto de mira”

 

Navega el Rick´s Café hasta Esparraguera (Barcelona) para entrevistar a la ingeniera Alicia F. V. Ella ha sufrido el mobbing laboral de una jefa incompetente que aplicó la envidia sobre esta joven porque tenía el respeto y la confianza de su equipo de trabajo y de los ingenieros del Ministerio de Fomento que les habían encargado las sucesivas obras. La empresa reconoció la improcedencia de su despedido, pero Alicia asesorada ha decidido llevar su caso a la Justicia para que se siga haciendo jurisprudencia.

Estamos ante una de las lacras de nuestro tiempo y, por tanto, cabe sacarla a la luz para que cada persona, generación y pueblo se conciencie de ello e impida con sus actuaciones cotidianas y con sus exigencias por la vía judicial que el mobbing continúe.

Alicia, que se encuentra en pleno proceso de superación, está comprometida en la concienciación y erradicación de este fenómeno a través de su labor como voluntaria en la asociación Alto al mobbing.

Alicia, ¿cuéntales a los lectores del Rick´s Café el mobbing laboral que has sufrido? Cómo empezó todo y qué te fueron haciendo por el camino.

“Era mando intermedio, jefa de instalaciones en una contrata de carreteras que depende del Ministerio de Fomento. Entré en la obra en 2005, pasé por varias empresas diferentes, subrogándome sin problemas hasta 2010. En este año hubo un último cambio de empresa y empezó todo. Los trabajadores nos quedamos y hubo un cambio en los mandos de la empresa, además surgieron una serie de obras de remodelación en uno de los túneles del que era responsable, en esta obra también estaba la misma empresa.

Tenía a mi cargo un equipo de operadores de sala, su trabajo es visionar las imágenes de los túneles y gestionar los diferentes sistemas de emergencia de túneles, además tenía un equipo de electricistas para realizar el mantenimiento de las instalaciones eléctricas de la vía pública. Uno de los electricistas es mi pareja.

Al principio todo parecía ir bien, y de hecho no sé si el detonante fue algún episodio en concreto, sí que pasaron dos incidentes que pudieron ser desencadenantes y distan entre ellos varios meses.

El primero, fue que mi exjefa vino al centro en el que trabajaba y me comentó que quería modificar el sueldo, pactado de 3 trabajadores de sala porque consideraba que cobraban demasiado. Aquí hubo un fuerte enfrentamiento ya que le dejé clara mi postura, que eso era denunciable y demandable y que no estaba de acuerdo, esto creo que no le gustó nada y la relación se empezó a distanciar.

El segundo, casi un año más tarde, tenía previsto irme de vacaciones con mi pareja, en agosto, pero justamente empezaron unas obras en las que se reclamó (el MFOM) mi presencia y la de mi pareja, con lo que no podría irme de vacaciones, hubo una reunión de obra en la que comenté que si me tenía que quedar sin vacaciones, lo haría pero debían hablar con la empresa a ver cómo se arreglaba este tema. Se lo tomaron al pie de la letra y llamó el jefe de demarcación de carreteras a un alto mando de la empresa y éste llamó a mi exjefa quien al no haberle comentado nada se enfadó y mucho. Primero tuvo unas palabritas con mi pareja y después vino a por mí, suerte que no estaba sola y las palabras que me dijo no quedaron en vacío, en pocas palabras que quién me pensaba que era para llamar la atención de esa manera. Me quedé paradísima. A partir de este momento se desencadenaron toda una serie de hechos que acabaron en mi despido en abril de 2012.”

¿Qué pasó en ese transcurso de tiempo?

“De todo, burlas a mi físico, ninguneos de todo tipo, irme quitando funciones sin explicación ni motivos gradualmente. Había épocas que pasaban de mí, como si no existiese. En otras me volvían loca a exigencias, me llamaban dos minutos antes de salir del trabajo para mandarme tareas para ya, me modificaron unas pagas de beneficios que tenía pactadas, daban órdenes a mis trabajadores a mis espaldas (cuando existe un organigrama bien definido en el que ellos dependían directamente de mí, no del encargado).

Fueron unos meses muy duros, llenos de ansiedad y estrés, tenía la sensación de estar continuamente en el punto de mira y que cualquier cosa que hiciese estaba mal.

 

“De todo, burlas a mi físico, ninguneos de todo tipo, irme quitando funciones sin explicación ni motivos gradualmente.”

 

Finalmente a finales de 2011, decidieron trasladarme a la base de la empresa junto con los electricistas, y así lo hicimos (con sorpresas, claro). En febrero de 2012 me citaron a una reunión sin más explicaciones, en ella me plantearon un protocolo de veintitantos puntos, entre ellos, mi pareja era trasladado de trabajar de electricista a trabajar en carretera y contratarían un nuevo electricista para suplirlo, así sin más. Se me culpaba de tratar mal a todo el mundo, además me presentaron una carta de los delegados de personal dirigida a la empresa, donde me acusaban de tratar de manera desconsiderada a mis trabajadores, me quedé muerta no sabía nada de esto. Además se me hacía responsable del mal funcionamiento de unos GPS (localización de camiones quitanieves), ya que había habido un accidente múltiple que según la prensa era culpa de una placa de hielo, luego se desmintió ya que fue por niebla. El mantenimiento de esos GPS se había realizado estando yo de vacaciones, a propósito, como un ninguneo más, pero la culpa era mía. En teoría el protocolo era una oportunidad para redimir mis pecados, cuando lo que realmente había pasado es que habían ido al MFOM y habían comunicado que me querían despedir a mí y a mi pareja y el MFOM paró ese despido (de esto me acabo de enterar). Solución hacerme la vida imposible y tacharme de todo lo posible para ver si cogía la puerta y me iba. Seguí pero esta vez bien asesorada desde hacía unos meses y recopilando toda la información posible para cuando llegase el momento.

Mi pareja entró en crisis y cogió la baja durante siete meses. Me quedé sola, en una oficina diferente y con un nuevo electricista que se sumó al carro de los ninguneos. Pasaron 2 meses horribles y el día 16 de abril de 2012 me despidieron, disciplinariamente, alegando que había bajado mi rendimiento laboral los dos últimos meses a propósito, cuando fueron los meses que más trabajé en mi vida (tardes, noches y fines de semana incluidos aunque fuese desde casa). Ya había puesto una querella por acoso e injurias, que al final se ha quedado en un posible delito de injurias cometido por parte de los delegados sindicales, ya que 4 de los 6 trabajadores me firmaron una carta diciendo que no sabían nada de la carta y que además estaban conformes con mi actitud, que les trataba bien, al 5º lo grabé en video, no quiso firmar la carta por miedo a represalias pero decía que no tenía ningún problema conmigo.

No firmé nada y reclamé. En la conciliación la empresa admitió la improcedencia del despido, y en el juicio también. Ahora estoy esperando la sentencia a ver si se considera nulo o no.”

 

“Fueron unos meses muy duros, llenos de ansiedad y estrés, tenía la sensación de estar continuamente en el punto de mira y que cualquier cosa que hiciese estaba mal.”

 

¿Cómo te sentiste conforme los sucesos te fueron afectando? Cómo te ha repercutido en el resto de circunstancias de tu vida.

“Al principio no entendía nada, me sentía culpable y no sabía de qué exactamente. Pasé por muchas fases diferentes, mientras estuve trabajando sentía miedo, ansiedad e insomnio. No sabía como afrontar el día a día ya que era una tómbola. Unos días me ignoraban como si no existiese y otros eran una locura de exigencias, casi se podría decir que en ocasiones adopté una especie de huelga a la japonesa; es decir, cuánto más me demandan más doy… En fin una locura de principio a fin.

Lo que más me dolió de esa época fue la soledad, que todos huyesen de mí, era como el juego de la peste, la tienes y todos se alejan de ti. Tras mi despido, ya que no me cogí la baja laboral aunque la médico de la seguridad social me quiso obligar, además que era el consejo que me dieron todos a mi alrededor, me sentí vacía, triste y derrotada. A partir de ese momento fue cuando empezó mi agonía psicológica. Salieron a flote las secuelas que en mi caso se transformaron en ataques injustificados de ira hacia mi misma, me intenté lesionar en varias ocasiones y una agorafobia secundaria que me impedía seguir una vida normal. Me pasé casi un año sin salir de casa, más que al juzgado y al psiquiatra. Mi proceso judicial se ha retrasado con lo que he estado esperando juicio un año y medio, enferma, en el paro y sin poder ponerle remedio. Menos mal que tenía algunos temas académicos pendientes y los he podido gestionar online, eso me ha mantenido activa mentalmente. Además me han quedado una serie de secuelas en el sistema nervioso que se traducen en dolores musculares en las extremidades aleatorios, casi como una fibromialgia pero sin serlo.”

¿A qué recursos y servicios profesionales has recurrido para dar respuesta a este acoso?

“En un principio fui al médico de cabecera para que me recetase algo para el nerviosismo y sobre todo el insomnio. Mi pareja sí que estuvo de baja por este tema y su médico nos dio un folleto de una asociación de ayuda que fueron las personas que nos sirvieron de apoyo, de guía y además nos facilitaron los recursos legales y psicológicos que necesitábamos. Además fuimos derivados a la unidad de salud laboral, quién corroboró que había un ambiente hostil. Además intenté recurrir a la inspección de trabajo pero se me denegó la denuncia por estar despedida y haber un proceso judicial interpuesto.”

¿Cómo está siendo el apoyo de tus familiares y amigos?

“El apoyo es fundamental en estos casos, la soledad y la incomprensión son uno de los problemas más duros que tiene que afrontar una persona que se encuentra en esta situación. En mi caso he tenido mucha suerte, todas las personas allegadas me han apoyado desde el primer momento, han sufrido pacientemente mis bajones y crisis. Del círculo laboral, aunque sea extraño también he recibido apoyo, poco en el sentido del número de personas pero muy grande por la calidad de las mismas, gracias a todos. Además he conocido a otras personas que lo han vivido, sus experiencias, su apoyo y su trabajo me han ayudado muchísimo, les estaré siempre agradecida a todos ellos. Por último quiero recalcar la importancia de encontrar buenos profesionales, especializados en estos casos, ya sea a nivel psicológico como a nivel legal, personas que hacen de su trabajo una manera de ayudar a los demás, que no buscan tanto un bienestar económico sino la satisfacción de haber ayudado a un ser humano perdido y solo.”

 

“El apoyo es fundamental en estos casos, la soledad y la incomprensión son uno de los problemas más duros que tiene que afrontar una persona que se encuentra en esta situación.”

 

¿Qué esperas de tu proceso judicial?

“Obviamente todos esperamos que se haga justicia, que se borren las malas experiencias y que se sepa la verdad, nuestra verdad. También existe un deseo de olvidar y pasar página, de empezar de cero. La respuesta es compleja. Para mí lo fundamental es que se deshaga el daño causado materialmente hablando a las terceras personas que se han visto involucradas por estar a mi lado. El resto ya se verá, de momento la improcedencia está reconocida con lo cual ya queda patente que no era una mala trabajadora si además de esto se puede conseguir que queden reflejadas las prácticas de las que se valieron para intentar que me fuese, para que no se le vuelva a ocurrir volver a hacer esto a nadie, seria formidable.”

¿Qué mensaje les lanzas a quienes sufren mobbing laboral?

“Que no son culpables de nada, que no están solos que por desgracia somos muchas personas y que de todo se sale mejor o peor, pero que no se debe vivir para trabajar sino trabajar para vivir. En primer lugar hay que saber qué es lo que te está pasando, ponerle nombre, no estamos hablando de incidentes puntuales ni de malentendidos. Una vez despejadas las dudas hay que buscar ayuda, informarse, ver qué pasos seguir, desgraciadamente cuando uno llega a este punto, no tiene ánimo para nada ni fuerzas, es por este motivo que existen asociaciones de afectados que están para prestar esta ayuda, son personas que han pasado por este proceso y aún así les quedan fuerzas para ayudar a los demás. En tercer lugar y no menos importante, no hay que tener miedo, sabes que no te quieren, te están haciendo daño, protégete, no luches como hice yo contra ruedas de molino, si tienes que coger la baja cógela y desde la distancia actúa. No hay que olvidar que cuanto más tiempo se esté expuesto peores serán las secuelas y el daño sufrido.”

Entre tus proyectos, ¿cabe la posibilidad de que asesores a personas que también lo sufren?

“En ello estamos, desde que contactamos con la asociación Alto al Mobbing ASAM he asistido regularmente a sus reuniones y actos. En estos momentos soy vocal de dicha asociación y realizo tareas informáticas, página web, redes sociales… Además entre los temas académicos pendientes estaba el proyecto final de carrera de ingeniería y decidí poner mi granito de arena realizando una página web e intranet para la gestión de la asociación. No quiero olvidar lo sucedido, quiero que sirva de ayuda a los demás, si no hubiese dado con esta asociación no sé que habría sido de mí, que mejor manera de agradecer dicha ayuda que unirse a este magnífico trabajo voluntario y social.”

He visto que en Madrid por ejemplo hay una asociación que asesora a las personas que sufren mobbing, ¿hasta qué punto estimas valioso la creación de una red nacional y mundial para, por un lado, promover ese asesoramiento y ayuda? Y, por otro, para concienciar a las personas y pueblos de esta lacra.

“Creo que sería un logro muy importante el crear una plataforma global, uniendo en ella a todas las asociaciones y profesionales dedicados a este tema. Se debería crear una federación para regular la manera de ofrecer estos servicios y unirnos, dicen que la unión hace la fuerza. Pero la realidad es que se carecen de recursos para mantener estas asociaciones muchas de ellas están desapareciendo por falta de ayudas y el panorama no es muy alentador.”

 

EL INFORME PERICIAL FORENSE PSICOLÓGICO EN CASOS DE MOBBING.

 

La Psicología forense está contribuyendo desde no hace demasiado en los procesos de orientación y evaluación que ayudan a los jueces y abogados y en definitiva a la justicia a tomar decisiones. Nuestros informes periciales ayudan al juez a reflexionar sobre los daños psicológicos y sirven para dotar tanto a la víctima como al acosador de una explicación que permite una mayor comprensión de la situación explorada y facilitando por tanto la toma de decisiones.

Desde la literatura científica se ha definido el concepto de Mobbing como la presencia repetida y continuada de determinados comportamientos de hostigamiento y acoso que tienen lugar dentro del ámbito laboral y que son manifestados de forma muy variada a través de distintos tipos de conflictos interpersonales.

El Instituto Nacional de seguridad e Higiene en el Trabajo define el Mobbing como : "una situación en la que una persona (o en raras ocasiones un grupo de personas) ejerce una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente (como media una vez por semana) y durante un tiempo prolongado (como media unos seis meses) sobre otra persona o personas en ell lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la victima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona o personas acaben abandonando su lugar de trabajo"

EL ROL DE PERITO PSICÓLOGO

La incorporación del psicólogo como perito en España es reciente. "En los últimos años, especialmente a partir de la entrada en vigor de la LEC (Ley 1/2000, de 7 de enero), la psicología forense se ha ido constituyendo en nuestro país como una especialidad técnica cada vez con más relevancía (González y Delgado),si bien es cierto que todavía andamos un poco en pañales.

Históricamente los psicólogos han desempeñado distintos roles en función del ámbito desde donde actúa. Recogemos los siguientes roles como los más significativos:

    Rol Clínico
    Rol Social
    Rol Empresa
    Rol Educativo,…

 

En el ámbito clínico, el psicólogo actúa como receptor de una demanda de atención como consecuencia del padecimiento de determinados síntomas de los que se queja la persona y que pueden conformar un cuadro psicopatológico de distinto orden y magnitud: trastornos del estado de ánimo, trastornos por ansiedad, problemas de adaptación, etc. Desde este punto de vista se procede a una evaluación de la persona, se establece un posible diagnóstico y se interviene con el objetivo de paliar la sintomatología que presenta mediante diversas técnicas que dependerán de la orientación terapéutica del psicólogo/a.

En el ámbito de la Empresa, el psicólogo/a puede desempeñar tareas de evaluación de competencias, del clima laboral, análisis de puestos de trabajo, etc. y también puede encargarse de elaborar e implementar programas destinados a prevenir situaciones de estrés laboral, etc.

En cualquiera de estos roles, puede ser propuesto como medio para probar determinados extremos que es necesario demostrar cuando se inicia una demanda judicial. Técnicamente no desempeña funciones de perito, y su rol sería el de testigo cualificado.

La psicología forense, constituye una disciplina joven que exige un reciclaje y formación continua para quien la desarrolle, siendo fundamental que el perito psicólogo conozca las peculiaridades del contexto legal (p, ej ganancias secundarias, simulación o victimización secundaria) y muestre una capacidad resolutiva ante decisiones de gran relevancia, asumiendo las posibilidades de error y las propias limitaciones de la psicología como ciencia no exacta.

Un psicólogo sólo es considerado perito cuando ha sido nombrado así por el tribunal y ha jurado desempeñar fielmente el cargo y según su mejor leal y entender. Entre los conocimientos que debe manejar están:

•    Conocimientos profundos en Evaluación, Diagnóstico y Psicopatología.
•    Habilidad en el manejo de Tests
•    Disponer de conocimientos en Medicina legal o Psiquiatría
•    Conocimientos en Psicología del Trabajo y de las organizaciones.
•    Conocimiento sobre el sistema judicial español

El perito forense está obligado a responder preguntas y a dar justificación a sus respuestas. Estas preguntas le serán planteadas previamente y, en función de ellas, organizará su trabajo. Las cuestiones más habituales sobre las que se tiene que pronunciar el psicólogo como perito tienen que ver con:

a)    Los procesos que llevan a la víctima y su agresor a una dinámica que desemboca en una situación de acoso psicológico en el trabajo.
b)    El porqué se mantiene esta situación, por parte de la víctima, durante periodos de tiempo muy prolongados.
c)    Establecer la posible relación entre el padecimiento de determinados síntomas psicopatológicos y sus causas más probables.
d)    Valorar la existencia de características propias de estas situaciones mediante una Evaluación del Clima Laboral del lugar de trabajo.
e)    Valorar la posibilidad de simulación de determinados trastornos:

Estas cuestiones generales se concretan en las siguientes preguntas:

1.    Si el informado presenta alguna alteración o psicopatología compatible con los diagnósticos recogidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV TR.
2.    Cómo es en la actualidad el desempeño del informado en las áreas laboral, social, familiar y personal y si estas se han visto afectadas por circunstancias externas adversas.
3.    Si los comportamientos y trastornos observados son compatibles o se corresponden con una situación de acoso psicológico en el trabajo o “mobbing” o son debidas a una percepción del informado o a cualquier otra causa identificable.
4.    Que explique cómo el informado ha llegado a desarrollar los síntomas o trastornos detectados.
5.    Que se valore si existen beneficios secundarios para el informado que puedan estar influyendo en sus circunstancias actuales.
6.    Que se determine los condicionantes ambientales que pueden estar influyendo en la situación.
7.    Que se valoren posibles soluciones, viabilidad y los recursos (personales, sociales y comunitarios) con lo que cuenta el informado para salir de la situación.

En definitiva, al psicólogo lo que se le pide es que se pronuncie, desde el ámbito del conocimiento de su ciencia, sobre aspectos que tienen que ver con:

    Explicar las causas que han llevado a una persona a actuar cómo lo ha hecho.
    Evaluar y establecer Diagnósticos Psicopatológicos.
    Elaborar predicciones de posibles consecuencias en función del conocimiento previo de las personas y situaciones.

Para poder responder a estas preguntas, se debe seguir una metodología bien definida, donde se conjuguen dos elementos básicos:

    Las entrevistas, siguiendo un modelo semiestructurado donde se abordarán los siguientes aspectos:
o    Historia socio-laboral
o    Psicobiografía
o    Análisis del puesto de trabajo
o    Evaluación de la situación que ha creado el trauma
o    Evaluación del estrés y la psicopatología que pueda presentar
o    Implicaciones laborales, familiares y sociales
o    Cumplimiento de los factores de valoración que determinan el Mobbing.

    Las pruebas psicológicas: cuestionarios que sirven de apoyo a la información obtenida durante las entrevistas, siendo los más utilizados los siguientes
o    Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota MMPI-III.
o    Inventario Clínico Multiaxial de Millon MCMI-II
o    Test proyectivos (Rorschach,TAT)
o    Pai
o    Cuestionario de 90 Síntomas de Derogatis, SCL-90-R.
o    Inventario de Acoso Laboral de Leymann (versión modificada de González de Rivera), LIPT-60

EL AFRONTAMIENTO DEL PROCESO EVALUATIVO POR PARTE DE LA PERSONA VÍCTIMA DE ACOSO

En la mayoría de los casos, el proceso de evaluación cumple un doble papel:

a)    Sirve para compartir las experiencias con un profesional por lo que, en cierta medida, es un proceso terapéutico, aunque este no sea uno de los objetivos del mismo. El profesional no está como terapeuta sino como experto, pudiendo darse el caso de entrar en una clara contradicción con el rol si no se es capaz de mantenerse al margen de una forma objetiva. Son muchos los casos en que la persona evaluada necesita “sentir” que es creído, por lo que tiende a dar muchos detalles y a tratar de convencer al profesional de que lo que cuenta es cierto.

b)    Sirve para objetivar unos datos observados por parte del profesional. Cuando estos objetivos entran en contradicción, el perito debe tener la habilidad para reconducirlo y permanecer objetivo, reconociendo a la vez la necesidad que presenta la persona evaluada y no dejarse llevar por las emociones que se suelen manifestar durante las entrevistas.

Las vivencias de la víctima de este proceso evaluativo suelen estar relacionadas con un profundo sentimiento de desasosiego, al tener que rememorar los acontecimientos que han desencadenado su estado actual. Dentro de que las estrategias de afrontamiento de situaciones estresantes son muy variadas, casi tanto como personas existimos, podemos identificar las siguientes, sin ánimo de categorizar, como las más frecuentes durante el proceso de evaluación:

    La racionalización, permaneciendo en todo momento con una actitud distante y fría, objetiva y sin mostrar las emociones.
    La evitativa, no entrando en detalles y mostrando un elevado tono emocional (llanto) durante las entrevista.
    La emocional-obsesiva, donde se narra en profundidad los acontecimientos, rememorándolos constantemente y aportando gran cantidad de datos al respecto.

En todas ellas se identifica la necesidad de ser creído, motivado muchas veces porque ni la propia persona víctima de acoso puede llegar a creer que la causa de su malestar se debe a ese motivo. No es fácil reconocer ante otras personas que eso nos está ocurriendo. Es como cuando un niño dice que saca malas notas porque sus profesores le tienen “manía”, que lo que suele dar lugar es a la incredulidad por parte de los adultos o a pensar que está exagerando las cosas.

Cuando una persona víctima de acoso afronta un proceso de evaluación, debe de ser consciente que, con mucha probabilidad, será una situación donde las emociones estarán a flor de piel y, por tanto, puede dar lugar a una serie de manifestaciones psicológicas como pueden ser: la ansiedad, trastornos en el sueño, reexperimentación de síntomas que ya habían remitido, etc. Pero también se puede convertir en un proceso que, a la vez que es evaluativo, permite a la persona descargarse de preocupaciones y poder descubrir nuevas estrategias de afrontamiento de las situaciones temidas.

IMPORTANCIA DEL INFORME PERICIAL FORENSE

Desde ASAM y Grup 7 Psicòlegs recomendamos, por nuestra experiencia en los casos de acoso laboral, que las personas que se enfrentan a un proceso de denuncia, y que deberán afrontar un juicio tengan en consideración que para entrar en sala con suficientes garantías de éxito deberán  aportar todas las pruebas necesarias para documentar lo que siempre es totalmente para la víctima la situación, pero que necesitará argumentarlo en la sala de justicia.

Bibliografia
“El proceso evaluativo en casos de Mobbing: aspectos ligados al evaluador y a la persona evaluada”    Eugenio Carlos Fernandez-Ballesteros
Manual de Psicología jurídica e investigación criminal.    Miguel.A Soria
Evaluación en Psicología forense        Fernando Jiménez Gómez