LOS PSICOTÓPICOS

Que profesión la nuestra, tan incomprendida como necesaria, tan extraña como atrayente. Oímos muchas veces el comentario de “he hecho de psicóloga/o de mi amigo”. Parece que todo el mundo ha hecho de “psicólogo” alguna vez, o por lo menos eso se dice. Pero la verdad es que ser psicólogo, terapeuta, psiquiatra o cualquier profesión dedicada a la atención de las personas que sufren requiere de algo más o por lo menos de algo menos de frivolidad. No solo el sentido común funciona, no basta con la buena intención del que escucha y opina acerca del problema del otro.

 

Nosotros nos hemos encontrado en muchas ocasiones que al conocer a alguien y éste se entera a lo que te dedicas es inevitable que salgan de su boca frases tan brillantes y a la vez desconocedoras de lo que hacemos. ¿Miedo?, ¿curiosidad?, ¿vosotros que nos leéis que opináis?

Hemos querido escribir las que hemos oído. Quizás haya más, quizás algún día las oigamos. Ahí van:

 

¿No me irás a psicoanalizar? ¡Dios! Me ha reconocido, se ha dado cuenta que soy la reencarnación de SF (Sigmund Freud), pero no, son otras las iniciales. Nos ven como ojos escrutadores de problemas psicopatológicos, nuestra vida tiene un karma –descubrir que le pasa al que tenemos delante para ayudarle- como si con sólo mirarles pudiéramos ver todos sus problemas y sepamos exactamente cómo van a reaccionar. Para vuestra tranquilidad y os podemos asegurar que para la nuestra también y de aquellos colegas de profesión, la mayoría de nosotros no vamos psicoanalizando a la gente en nuestros ratos de ocio. Quizás os diríamos que precisamente aquel que se toma en serio su profesión, a la que hemos dedicado buena parte de nuestra vida, difícilmente hará juicios de valor, no se tomará en broma o de manera superflua lo que os pueda ocurrir y en buena lógica no intentará solventaros el problema a la hora del café.

 

A los psicólogos es donde van los “locos”. Aunque afortunadamente ha cambiado mucho la idea que tiene la gente de los psicólogos, todavía quedan personas que piensan esto. Nos genera rabia e indignación  por el poco respeto a los pacientes que posiblemente estén más sanos que el que realiza la afirmación, seguramente lo están porque precisamente se preocupan más por su salud mental y no temen resolver sus problemas. Es una paradoja que alguien que critique el hecho de ir a un terapeuta no sepa muy bien que es eso, y por supuesto antes se dejaría arrancar los dientes por un titulado en odontología-astral por la universidad de Pantomima que ir a alguien que “encima te va a decir lo que tienes que hacer”, “venga hombre que yo no estoy loco”, y digo yo, pues eso, como que no lo estás no dejarás que otro maneje tu vida ¿no os parece?.

El enfermo mental grave no escucha, no atiende a posibles soluciones a sus problemas –ya que no tiene problemas-, sólo los relativamente cuerdos acudimos a consulta psicológica, sólo los que nos sentimos que a veces no podemos con nuestras cargas nos dejamos ayudar. La ayuda no suplanta nuestra identidad, no quedamos abducidos, sólo nos entregamos al sano ejercicio de reflexionar sobre nuestras vidas. Algo que el “loco” para su desgracia no es capaz de hacer.

 

Yo no creo en los psicólogos. Esta es de las mejores. Ciertamente quedamos colocados en una especie de estado superior. Quien ha oído la frase yo no creo en los mecánicos, en los profesores o incluso en el camarero del restaurante de la esquina, al contrario a este último se le suele tener una fe ciega y más en días de partido de futbol. Como si esto de la psicología fuera algún tipo de religión y se tratara de un acto de fe. Para nosotros no es cuestión de creer o no creer, sino de QUERER o NECESITAR cambiar aquello que nos produce malestar.

 

Los psicólogos sois como los curas. Y dale. Que no. Ésta frase y la anterior suelen ir de la mano. Pero claramente la desmentimos, nosotros tenemos despachos algo más amplios que los suyos –el confesionario creo que podría llegar a generar agorafobia-, no pedimos que la gente se ponga de rodillas, no tenemos casilla en la declaración de hacienda…Cada uno tiene su lugar. El de la religión es importante, la fe es necesaria para muchas personas, hay estudios que demuestran que las personas con fe son capaces de superar los duelos de manera más eficiente que los no creyentes, somos compatibles, nos ocupamos del alma pero desde concepciones muy diferentes.

 

Parece mentira que seas psicóloga… ¡Cómo si ser psicólogo nos capacitara para solucionar todos los problemas y hubiéramos llegado a una especie de felicidad ZEN permanente! Estudiamos la carrera y tenemos una serie de técnicas para utilizar pero somos humanos y como todos también nos deprimimos, nos angustiamos, nos estresamos y nos sentimos perdidos… Si es cierto que deberíamos ser capaces de avanzar en  poder resolver nuestros propios problemas, pero ello no es inherente al hecho de ser psicólogos.

 

Yo no explicaría mis cosas a un desconocido para eso tengo a mis amigos. No todo el mundo necesita ni quiere visitarse con un psicólogo, los que si lo hacen es porque en un momento de su vida sienten esa necesidad del asesoramiento psicológico y una de las cosas más importantes es conseguir un buen clima y empatía con el terapeuta. Los pacientes pueden explicar cosas que no saben los amigos ni las parejas porque podrían sentirse juzgados. El amigo es necesario, nos compadece, sufre con nosotros, quiere implicarse, quiere hacer lo que sea…pero todo ello no es terapéutico es fílico –es amistad-. El terapeuta no va a ser nuestro amigo, no irá a tomar copas con nosotros, se implicará pero dejará que sea el paciente el que decida y tome las riendas.

 

Los psicólogos cobráis sólo por escuchar. Vaya tantos años de carrera y cursos y libros y sólo nos dedicamos a escuchar… Escuchar seguro que escuchamos y a veces cosas que forman parte de la dureza del vida, del sufrimiento en estado puro, cosas que os podemos asegurar que no son fáciles de escuchar y menos fáciles de expresar por parte del paciente. Es verdad hay una parte de lo que cobramos que es por escuchar, esta escucha es una escucha empática, reflexiva, en definitiva útil. El paciente no sólo quiere desahogarse al explicarlo, nos pide que le ayudemos que le escuchemos para hacerle reflexionar, repensar, buscar alternativas y en algunos casos a desistir.  Sin escuchar no podríamos hacer nada, pero también hablamos pensadamente, aplicamos pruebas, realizamos diagnósticos…en definitiva intentamos ser una herramienta útil para la eutimia emocional del paciente

 

Además de estas frases hay muchas más, como en muchas profesiones se nos asocian tópicos –algunos de los cuales nos hacen reir por su aproximación a la veracidad-.

 

Resumiendo, la psicología  a todos nos produce curiosidad porque son las emociones, los pensamientos, la personalidad, el estado de ánimo… En definitiva, el  ALMA que es el origen etimológico de la palabra psicología.

 

Desmitifiquemos, atrevámonos, conozcamos, no temamos…y por supuesto riámonos. –os dejamos una prueba de ello por si os apetece- Pertenece al programa Vaya semanita de etb

Video divertido

 

 

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