EL METRO SE PARÓ POR UN SUICIDIO

La pasada mañana de viernes se ha parado el metro, nos han hecho salir y el conductor nos ha dicho que “ la línea de metro se había parado por un suicidio”. VIERNES, el día favorito de la semana para muchos de nosotros, alguién ha decidido poner fin a su vida.

Hemos salido todos apresurados buscando la manera de llegar a nuestro destino. Me ha llamado la atención que el metro se había parado por un SUICIDIO pero nosotros seguíamos corriendo. Claro que no conocíamos ni vimos a la persona que había puesto fin a su vida de esa trágica forma, ¿quién era? ¿ qué le hizo hacer eso? ¿ por qué ? Sólo fuimos testigos de su final. Qué duro acabar así …a pesar de la dureza o quizá por esa razón no dedicamos un minuto al hecho

Observe a la gente y pensé ¿qué nos pasa a todos? ¿no podemos parar un segundo? sentí escalofríos ante el hecho de que alguién hubiera sido capaz de quitarse la vida y de esa forma. El llegar tarde era una nimiedad ante lo que acababa de ocurrir. No podía molestarme, no eran causas técnicas, era una causa muy humana. Las caras eran de prisa, no creo que seamos insensibles sino más bien que nos hemos acostumbrado a llevar un ritmo de vida acelerado, corremos, hacemos… Paramos cuando la vida nos obliga porque enfermamos  o porque de repente tenemos síntomas de ansiedad y no sabemos qué nos pasa. Ya nos pueden bombardear con la importancia del espacio propio, de la relajación, de desconectar, que ponemos la excusa de que no podemos perder el tiempo. Yo intento “perder el tiempo un poco” porque de esta manera se aprovecha y se disfruta más y mejor. En definitiva, el tiempo ni se gana ni se pierde (no es como el fútbol) simplemente pasa.

El desgraciado incidente de esta mañana me hizo reflexionar, me di cuenta de que incorporar pausas en mi ritmo hacen que  pueda sentir, permiten reflexionar y también desconectar. No interfiere en el ritmo de las actividades diarias, se puede incorporar sin que suponga un retroceso en nada.

Sería bueno concedernos un respiro para  que el ritmo de vida actual no acabe por asfixiarnos.

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